—No lo sé—responde.

Es feucha, nerviosa, chiquita; se mueve con una inquietud resbalosa de reptil, en tanto que Dulce Nombre decide:

—Allá voy.

Y aun se queda un instante contemplando desde la ventana el cielo misterioso del anochecer.


IV
ALMAS TORCACES

Antes de volver a la sala busca Dulce Nombre a Camila, una solterona de medio siglo, criada y gobernadora al mismo tiempo en aquel hogar.

La encuentra en el corredor que une a la cocina con la cuadra molinera, en el piso bajo.