como una tacita de oro,
que ya tienes mujer buena
para que te sirva en todo...»

Los cónyuges aparecieron en la lonja parroquial, sudorosos, acongojados, y allí mismo se apartó Máximo de su esposa para irse con los hombres a correr el bollo.

A pesar de lo cual, las muchachas, siguiendo al femenino cortejo de Ascensión, cantaron optimistas, con mucho repique de castañuelas:

«Por esta calle a la larga

lleva el galán a su dama;
por esta calle arenosa,
lleva el galán a su esposa.

Voló la paloma

por cima la oliva;
vivan muchos años
padrino y madrina.

Voló la paloma

por cima la fuente;
vivan muchos años
todos los presentes.

Ponei, madre, mesa,