—Si va...
—Porque endecha unas historias de guerreros y marinos, que da gusto oyirlas. Ella anduvo en su mocedad por las playas y conoció a maragatos de mucho enseño, aquistadores que allende fincaron ciudades y ganaron a pote.
—Pero, ¿los hubo?
—Ya lo creo, rapaza.
—Me lo dicen; lo he leído...
—¿Y lo dudas?
—A veces, sí.
—No conoces bien a estos paisanos; cuando te hagas estadiza entre nosotros, ¡ya verás!
—Veo mucha pobreza; las mujeres aquí abandonadas a sus fatigas, los hombres ausentes, duros.
—¿Duros?... No te entiendo... Valdecruces es una aldea ruín; pero Maragatería es muy grande y tiene pueblos ricos y casas a la moda. Por ahí fuera, los maragatos que hicieron fortuna y recibieron estudios, son agora señorones de mucha fama.