—Aquí tiene usted novelas de Julio Verne—dice, registrando los rincones de la sala.
—Sí; casi toda la colección.
—¿Es su autor favorito?
—Apenas conozco autores. Ese me gusta mucho.
—Yo le daré a conocer algunos modernos.
Y la refitolera deja los libros por un lado para revolver otra cosa.
Quiere aprender calados y puntos, y asegura que no tiene tiempo.
Clotilde, que suele encontrarla allí, se asombra y exclama:
—¡Jesús!... ¡Si parece hecha con rabos de lagartijas!