—¡Lecio!... Pero, ¿qué dices?... ¿Estás en tus cabales?...

—No lo sé, rapaza... Vaya, hasta luego: me están esperando.

Y alejóse dando tumbos como un beodo, repitiendo:

—¡Que si me casaría con ella!... ¡Me valga Dios!...


VII

Al llegar donde sus compañeros le aguardaban, Lecio dijo cauteloso, algo alterada la voz:

—Que a eso de las nueve «volará el pájaro...»