Antes de dar su parecer el médico pregunta:

—Este niño, ¿es el tuyo?

Y rápida, con acento sombrío, pero firme, responde la moza:

—Este es el jayón.

—Ya me lo figuraba. Porque tú y Andrés sois robustos y normales y este pobre es raquítico: tiene una corvadura angulosa en la columna vertebral, lo que llamamos vulgarmente giba.

Con la voz empañada y brusca insiste la madre:

—¿De modo que es jorobado?

—Eso mismo.

—¿Y no lleva remedio?