Nosotros saldremos a la una para el Escorial, adonde llegaremos a las ocho de la tarde. Rogamos a V. A. que disponga que sus tropas y V. A. libren a su amigo de los peligros de todos los pueblos y tropas que están contra él y contra nosotros, no sea que lo maten si no lo salva V. A., pues como no esté asegurado por la guardia de V. A. hay mucho peligro de que le quiten la vida.
Deseamos mucho ver a V. A., pues somos totalmente suyos; en cuyo supuesto pido a Dios que tenga a V. A. en su santa y digna guarda.
Mi señor y hermano: de V. A. I. y R. muy afecta hermana y amiga. — Luisa.»
Segunda carta de la reina de España al gran duque de Berg en el Escorial a 9 de abril de 1808.
«Mi señor y hermano: son las diez, y hemos recibido una carta de mi hijo Fernando que el rey mi marido envía a V. A. para que la vea, y me diga lo que debemos hacer. El rey y yo no quisiéramos hacer lo que nos pide mi hijo, cuya pretensión nos ha sorprendido infinito, y creemos que no nos conviene de ningún modo condescender: el rey ha encargado decir que estaba ya en cama, por lo que no podía responder a la carta. Esto ha sido pretexto por si V. A. quiere decirnos lo que se le haya de responder, en inteligencia de que mientras tanto suspendemos hacerlo; bien que será forzoso no dilatarlo más que hasta mañana por la tarde.
Nos hallamos con la satisfacción de no tener guardias de Corps, ni las de infantería en el Escorial, sino solo los carabineros. Con vuestras tropas estamos seguros y no con las otras.
El rey y yo no escribimos la carta que mi hijo pide, sino en el caso de que se nos haga escribir por fuerza, como sucedió con la abdicación, contra la cual hizo por eso la protesta que envió a V. A. Lo que dice mi hijo es falso, y solo es verdadero que mi marido y yo tememos que se procure hacer creer al emperador un millón de mentiras, pintándolas con los más vivos colores en agravio nuestro y del pobre príncipe de la Paz amigo de V. A., admirador y afectísimo del emperador, bien que nosotros estamos totalmente puestos en manos de S. M. I. y V. A., lo cual nos tranquiliza de modo, que con tales amigos y protectores no tememos a nadie. Ruego a Dios que tenga a V. A. en su santa y digna guarda. Mi señor y hermano: de V. A. I. y R. muy afecta hermana y amiga. — Luisa.»
Tercera carta de la reina de España al gran duque de Berg en el Escorial a 9 de abril de 1808.
«Mi señor y hermano: Estamos muy agradecidos al obsequio de V. A. en habernos enviado sus tropas que nos han acompañado con la mayor atención y cuidado. También le damos gracias por las que nos ha destinado para este sitio. Hemos dicho al general Budet que cuide de hacer patrullas con sus tropas día y noche, pues hemos encontrado aquí una compañía de guardias españolas y valonas, lo que nos ha sorprendido.
V. A. nos ha dado pruebas completas de su amistad. Nosotros no habíamos dudado jamás, y tanto el rey como yo creemos firmemente que V. A. nos librará de todo riesgo, igualmente que a su amigo el príncipe de la Paz, y estamos satisfechos de que el emperador nos protegerá, y hará felices a todos tres como aliados, afectos y amigos suyos. Esperamos con grande impaciencia la satisfacción de ver a V. A. y al emperador. Aquí estamos en mayor proporción de salir al encuentro de S. M. I.