Preguntado que si el rey N. S. debía irse a Andalucía, he respondido la verdad, que nada sabía. Preguntado también que si creía que se hubiese ido, he contestado que no, vista la seguridad en que se hallaban concerniente al buen proceder del emperador, tanto los reyes como V. A.

He pedido, pues se medita un convenio, que ínterin que vuelve la respuesta se suspenda la marcha de los ejércitos franceses hacia lo interior de la España. He pedido que las tropas salgan de Castilla; nada he conseguido; pero presumo que si vienen aprobadas las bases podrán las tropas francesas recibir órdenes de alejarse de la residencia de SS. MM.

De ahí se ha escrito que se acercaban tropas por Talavera a Madrid; que V. A. me despachó un alcance: a todo he satisfecho, exponiendo con verdad lo que me constaba.

Según se presume aquí V. A. había salido de Madrid acompañando los reyes a Sevilla: yo nada sé; y así he dicho al correo que vaya hasta donde V. A. esté. Las tropas francesas dejarán pasar al correo, según me ha asegurado el gran mariscal del palacio imperial. París 24 de marzo de 1808. — Sermo. Sr. — De V. A. S. — Eugenio Izquierdo.

APÉNDICE

DEL

LIBRO SEGUNDO.

Número [2-1].