Contaba Napoleón tan poco con esta negociación, que volviendo a París el 18 de octubre, y abriendo el 25 el cuerpo legislativo, después de tocar en su discurso muy por encima el paso dado en favor de las paces, dijo: «parto dentro de pocos días para ponerme yo mismo al frente de mi ejército, coronar con la ayuda de Dios en Madrid al rey de España, y plantar mis águilas sobre las fortalezas de Lisboa.» Palabras incompatibles con ningún arreglo ni pacificación, y tan conformes con lo que en su mente había resuelto, que sin aguardar respuesta de Londres a la primera comunicación, partió de París el 29 de octubre llegando a Bayona en 3 de noviembre.
Fuerza y división
del ejército
francés.
Empezaban ya entonces a tener cumplida ejecución las providencias que había acordado para sujetar y domeñar en poco tiempo la altiva España. Sus tropas acudían de todas partes a la frontera, y variando por decreto de septiembre la forma que tenía el ejército de José, le incorporó al que iba a reforzarle, dividiendo su conjunto en ocho diversos cuerpos a las órdenes de señalados caudillos, cuyos nombres y distribución nos parece conveniente especificar.
1.er Cuerpo. Mariscal Victor, duque de Bellune.
2.º Cuerpo. Mariscal Bessières, duque de Istria.
3.er Cuerpo. Mariscal Moncey, duque de Cornegliano.
4.º Cuerpo. Mariscal Lefebvre, duque de Danzig.
5.º Cuerpo. Mariscal Mortier, duque de Treviso.
6.º Cuerpo. Mariscal Ney, duque de Elchingen.
7.º Cuerpo. El general Saint-Cyr.