La Mancha.
Pero la estancia en Cuenca del ejército del centro, si bien por una parte le daba lugar para recobrarse y le ponía más al abrigo de una acometida, por otra dejaba a la Mancha abierta y desamparada. Es cierto que sus vastas llanuras nunca hubieran sido bastantemente protegidas por las reliquias de un ejército a cuya caballería no le era dado hacer rostro a la formidable y robusta de las huestes enemigas. Así fue que el mariscal Victor, sentando ya en 11 de diciembre su cuartel general en Aranjuez y Ocaña, desparramó por la Mancha baja gruesas partidas que se proveían de vituallas en sus feraces campiñas, y pillaban y maltrataban pueblos abandonados a su rapacidad por los fugitivos habitantes.
Toledo.
Habían contado algunos con que Toledo haría resistencia. Mas desapercibida la ciudad y cundiendo por sus hogares el terror que esparcían la rota y dispersión de los ejércitos, abrió el 19 de diciembre sus puertas al vencedor; habiendo antes salido de su recinto la junta provincial, muchos de los principales vecinos, y despachado a Sevilla 12.000 espadas de su antigua y celebrada fábrica.
Muertes
violentas.
Ciertos y contados pueblos ofrecieron la imagen de la más completa anarquía, atropellando o asesinando pasajeros. Doloroso sobre todo fue lo que aconteció en Malagón y Ciudad Real. Por el último pasaba preso a Andalucía Don Juan Duro, canónigo de Toledo y antiguo amigo del príncipe de la Paz: ni su estado, ni su dignidad, ni sus súplicas le guarecieron de ser bárbaramente asesinado. La misma suerte cupo en el primer pueblo a Don Miguel Cayetano Soler, ministro de hacienda de Carlos IV, que también llevaban arrestado: atrocidades que hubieran debido evitarse no exponiendo al riesgo de transitar por lugares agitados personajes tan aborrecidos.
Templa por dicha la amargura de tales excesos la conducta de otras poblaciones, que empleando dignamente su energía y cediendo al noble impulso del patriotismo antes que a los consejos de la prudencia, detuvieron y escarmentaron a los invasores. Villacañas. Señalose la villa de Villacañas una de las comprendidas en el gran priorato de San Juan. Varias partidas de caballería enemiga que quisieron penetrar por sus calles fueron constantemente rechazadas en diferentes embestidas que dieron en los días del 20 al 25 de diciembre. Alabó el gobierno y premió la conducta de Villacañas, cuya población quedó, durante algún tiempo, libre de enemigos, en medio de la Mancha inundada de sus tropas.
Sierra Morena.
Estas antes de terminar diciembre se habían extendido hasta Manzanares y amagaban aproximarse a las gargantas de Sierra Morena. Muchos oficiales y soldados del ejército del centro se habían acogido a aquellas fraguras. Unos obligados de la necesidad; otros huyendo vergonzosamente del peligro. Sin embargo como estos eran los menos túvose a dicha su llegada, porque daba cimiento a formar y organizar centenares de alistados que acudían de las Andalucías y la Mancha.
Juntas de los
cuatro reinos
de Andalucía.