Temores
de guerra
con Austria.
Prepárase
Napoleón a volver
a Francia.

Mas en tanto otros cuidados de mayor gravedad llamaban la atención de Napoleón. En su camino a Astorga había recibido un correo con aviso de que el Austria se armaba: novedad impensada y de tal entidad que le impelía a volver prontamente a Francia. Así lo decidió en su pensamiento; mas parose en Valladolid diez días, queriendo antes asegurarse de que los ingleses proseguían en su retirada, y también tomar acerca del gobierno de España una determinación definitiva. Cierto de lo primero apresurose a concluir lo segundo. Recibe
en Valladolid
a los diputados
de Madrid. Para ello hizo venir a Valladolid los diputados del ayuntamiento de Madrid y de los tribunales que le fueron presentados el 16 de enero. Traían consigo el expediente de las firmas de los libros de asiento que se abrieron en la capital, a fin de reconocer y jurar a José: condición que para restablecer a este en el trono había puesto Napoleón, pareciéndole fuerte abracijo lo que no era sino forzada ceremonia. Recibió el emperador francés con particular agasajo a los diputados españoles, y les dijo que accediendo a sus súplicas verificaría José dentro de pocos días su entrada en Madrid.

Opinión
e intentos
de Napoleón
sobre España.

Dudaron entonces algunos que Napoleón se hubiera resuelto a reponer a su hermano en el solio, si no se hubiese visto amenazado de guerra con Austria. En prueba de ello alegaban el haber solo dejado a José después de la toma de Madrid el título de su lugarteniente, y también el haber en todo obrado por sí y procedido como conquistador. No deja de fortalecer dicho juicio la conversación que el emperador tuvo en Valladolid con el exarzobispo de Malinas Mr. de Pradt. Había este acompañado desde Madrid a los diputados españoles; y Napoleón antes de verlos, deseoso de saber lo que opinaban y lo que en la capital ocurría, mandó a aquel prelado que fuese a hablarle. Por largo espacio platicaron ambos sobre la situación de la Península, y entre otras cosas dijo Napoleón:[*] (* Ap. n. [7-2].) «no conocía yo a España: es un país más hermoso de lo que pensaba, buen regalo he hecho a mi hermano, pero los españoles harán con sus locuras que su país vuelva a ser mío: en tal caso le dividiré en cinco grandes virreinatos.» Continuó así discurriendo e insistió con particularidad en lo útil que sería para Francia el agregar a su territorio el de España. Parte
para Francia. Intento que sin duda estorbó por entonces el nublado que amagaba del norte, temeroso del cual partió para París el 17 de enero de noche y repentinamente, haciendo la travesía de Valladolid a Burgos a caballo y con pasmosa celeridad.

José en el Pardo.
Pasa una revista
en Aranjuez.

En el intervalo que medió desde principios de diciembre hasta últimos de enero disgustado José con el título de lugarteniente se albergaba en el Pardo, no queriendo ir a Madrid hasta que pudiese entrar como rey. Sin embargo esperanzado en los primeros días del año de volver a empuñar el cetro, pasó a Aranjuez y revistó allí el primer cuerpo mandado por el mariscal Victor, y con el cual procedente de Toledo se pensaba atacar al ejército del centro, cuyas reliquias rehechas algo en Cuenca, se habían en parte aproximado al Tajo.

Movimiento del
ejército español
del centro.
Planes de su jefe
el duque
del Infantado.

El inesperado movimiento de los españoles era hijo de falsas noticias y del clamor de los pueblos que expuestos al pillaje y extorsiones del enemigo, acusaban a nuestros generales de mantenerse espectadores tranquilos de los males que los agobiaban. Para acudir al remedio y acallar la voz pública había el duque del Infantado, jefe de aquel ejército, imaginado un plan tras otro, notándose en el concebir de ellos más bien loable deseo que atinada combinación.

Por fin decidiose ante todo dicho general a despejar la orilla izquierda del Tajo de unos 1500 caballos enemigos que corrían la tierra. Nombró para capitanear la empresa al mariscal de campo Don Francisco Javier Venegas que mandaba la vanguardia compuesta de 4000 infantes y 800 caballos, y al brigadier Don Antonio Senra con otra división de igual fuerza. Debía el primero posesionarse de Tarancón, y al mismo tiempo enseñorearse el segundo de Aranjuez, en cuyos dos puntos tenía el enemigo, antes de que viniese el mariscal Victor, lo principal de sus destacamentos. Venegas no aprobó el plan, visto el mal estado de sus tropas; mas trató de cumplir con lo que se le ordenaba. Senra dejó de hacerlo pareciéndole imprudente ir hasta Aranjuez, teniendo franceses por su flanco en Villanueva del Cardete: disculpa que no admitió el general en jefe por haber ya contado con aquel dato en la disposición del ataque.

Ataque
de Tarancón.