Uno de los puntos que urgía poner al abrigo de un impensado ataque era el del lado oriental, por donde los enemigos se habían extendido hasta más acá de San Vicente de la Barquera. Juntáronse las pocas tropas que quedaban, y se pusieron a las órdenes de Don Francisco Ballesteros; que de capitán retirado y visitador de tabacos había ascendido a mariscal de campo en la profusión de grados que se concedieron. Contentose al principio el nuevo general con ocupar las orillas del río Sella, hasta que reforzado avanzó en enero de 1809 a Colombres y riberas del Deva. Descubrieron luego Ballesteros y otros jefes suma actividad y celo, esmerándose en la instrucción y disciplina de subalternos y soldados. Y en aquel campo al paso que se perfeccionaron unos y otros en los ejercicios de su profesión, habituáronse también al fuego, no estando separados del enemigo sino por el Deva, y al fin se alcanzó formar una división que regida por Ballesteros adquirió justo renombre en el curso de la guerra.
Sus operaciones
en Colombres.
Antes de empezar febrero ascendía dicha fuerza a 5000 hombres, y el 6 del mismo desalojó ya a la del enemigo de la línea que ocupaba, incomodándole con frecuencia, y casi siempre ventajosamente. Hubo ocasiones en que las refriegas fueron de más empeño, sobre todo una acaecida en fines de abril, consiguiendo los nuestros penetrar basta San Vicente de la Barquera, en cuyo pueblo celebró su victoria el general Ballesteros con grande aparato; vana ostentación a que era inclinado, pero con la que entusiasmaba al soldado y granjeaba su voluntad.
Armamento
de la provincia.
La junta de Asturias había además establecido dentro del principado, bajo el nombre de Alarma, un levantamiento general para que acudiesen a la defensa, en caso de irrupción, todos los hombres capaces de manejar un fusil o un chuzo, de cuyas armas no había vecino que no estuviese provisto.
Worster.
A últimos de enero, al saberse la ocupación de Galicia, igualmente paró su atención en formar y juntar con prontitud una división de 7000 hombres que cubriese la parte occidental de Asturias, y cuyo mando por desgracia dio a Don José Worster, general de menguado seso, aunque antiguo oficial de artillería.
Entran
los asturianos
en Ribadeo.
Puesta esta fuerza a orillas del Eo, sabiendo ser corta la que tenían enfrente los enemigos, y ansiando por tener un apoyo los patriotas de aquellos partidos, de los que del lado de Vivero se habían ya levantado algunos, tratose seriamente al comenzar febrero de hacer una excursión en Galicia. Verificose así, mas con tan poco orden que las tropas de Worster cometieron excesos en Ribadeo como si fuesen enemigas, y mataron a Don Raimundo Ibáñez comerciante rico e ilustrado de aquella villa. Difícil era que soldados tan insubordinados se comportasen debidamente cuando se tratase de guerrear. No obstante intentó Worster sorprender a los franceses que guarnecían a Mondoñedo. Y en Mondoñedo. Sita esta ciudad en un profundo valle, cercada de altas montañas, y sin otro camino llano más que el que conduce a Asturias, pudiera fácilmente haberse conseguido la empresa. Pero Worster por sus mal concertadas órdenes, y el coronel Linares por no atender cumplidamente al punto que guardaba, diéronse tan torpe maña que dejaron retirarse a los franceses sin grande molestia. Worster luego que entró en Mondoñedo en vez de tener presente la clase de enemigo con quien las había, entregose a fiestas y convites que le dieron los vecinos, de cuyo descuido enterado el general francés Maurice Mathieu que mandaba por aquella parte, después de entrar en Vivero, en que se había formado una junta, y de entregar al saco y furor del soldado aquella villa, revolvió sobre Mondoñedo, Sorprenden
y dispersan
los franceses
a Worster. sorprendió y dispersó la división de Worster, superior en número, y penetrando en Asturias hasta el Navia saqueó y aniquiló los concejos que median entre este río y el Eo. Afortunadamente se hallaba en las cercanías Don Manuel Acevedo individuo de la junta, y hermano del general que pereció después de la batalla de Espinosa, y a su actividad e ilustrada diligencia debiose la pronta reunión a esta parte del Navia de los soldados desbandados, ayudándole con esmero el gobernador del partido Don Matías Menéndez, y el bizarro coronel Galdiano. Advertido el general francés de que la tropa asturiana se había rehecho, y juzgando arriesgado internarse aún en el principado, retrocedió a Galicia y se contentó con ocupar sus antiguas posiciones.
Romana.