Ney y Soult
en Lugo.
Mas las tropas que mandaba, por poco numerosas que fuesen, si se unían con las que estaban hacia la parte de Pontevedra y fomentaban de cerca la insurrección de la tierra, ponían en peligro a los franceses exigiendo de ellos prontas y acordadas medidas. Tales eran las que tomaron en Lugo el 29 de mayo los mariscales Soult y Ney de vuelta ya este de su rápida excursión en Asturias. Conciértanse
para destruir el
ejército español. Según ellas, debía el primero perseguir y dispersar a Romana, dirigiéndose sobre la puebla de Sanabria, y conservar por Orense comunicación con el segundo, quien, derrotado que fuese Carrera, había de avanzar a Tuy y Vigo para sofocar del todo la insurrección. Púsose pues el mariscal Ney en camino con 8000 infantes y 1200 caballos, y avanzó contra la división del Miño animada del mayor entusiasmo. Conde
de Noroña,
2.º comandante
de Galicia. La mandaba entonces en jefe el conde de Noroña, nombrado por la central segundo comandante de Galicia, mas este tuvo el buen juicio de seguir el dictamen de Carrera, de Morillo y de otros jefes que por aquellas partes y antes de su llegada se habían señalado; con lo cual obraron todos muy de concierto.
Acción del Puente
de Sampayo.
Al aviso de que Ney se aproximaba cejaron los nuestros a Sampayo, punto en donde resolvieron hacerle rostro. Mas cortado anteriormente el puente por Morillo, hubo que formar otro de priesa con barcas y tablazón, dirigiendo la obra con actividad y particular tino el teniente coronel Don José Castellar. Eran los españoles en número de 10.000, 4000 sin fusiles, y el 7 de junio muy de mañana acabaron todos de pasar, atajando después y por segunda vez el puente. A las nueve del mismo día aparecieron los franceses en la orilla opuesta, y desde luego se rompió de ambos lados vivísimo fuego. Los españoles se aprovecharon de las baterías que antes había levantado Don Pablo Morillo, y aun establecieron otras: los principales fuegos enfilaban de lo alto de una eminencia el camino que viene al puente; ocupose el paso de Caldelas dos leguas río arriba por Don Ambrosio de la Cuadra que regía la vanguardia, y por Don José Joaquín Márquez comandante del regimiento de Lobera; apoyose la derecha de Sampayo en un terreno escabroso, y la izquierda estaba amparada de la ría en donde se habían colocado lanchas cañoneras. Duró el fuego hasta las tres de la tarde sin que los franceses consiguiesen cosa alguna. Renovose con mayor furor al día siguiente 8, buscando los enemigos medio de pasar por su derecha un vado largo que queda a marea baja, y de envolver por su izquierda el costado nuestro que estaba del lado del puente de Caldelas y vados de Sotomayor. Rechazados en todas partes vieron ser infructuosos sus ataques, y al amanecer del 9 se retiraron a las calladas, después de haber experimentado considerable pérdida. Señaláronse entre los nuestros, y bajo el mando del conde de Noroña, La Carrera, Cuadra, Roselló, que gobernaba la artillería, Castellar, Márquez y D. Pablo Morillo; por su parte también se manejaron con destreza los marinos, y sin duda fue muy gloriosa para las armas españolas la defensa del Puente de Sampayo.
Soult trata
de pasar
a Castilla.
Romana, en tanto, se había acogido a Orense al adelantarse el mariscal Soult: mas en vez de seguir la huella del primero detúvose este en Monforte algunos días. Lo alterado del país, noticias de la guerra de Austria, y más que todo los celos y rivalidad que mediaban entre él y el mariscal Ney le alejaron de continuar el perseguimiento de Romana, y le decidieron a volver a Castilla. Para ello, no pudiendo atravesar el Sil por allí falto de vados y de puentes, tuvo que subir río arriba hasta Montefurado, así dicho por perforarle en una de sus faldas la corriente del mismo Sil, obra según parece del tiempo de los romanos. Paisanos del Sil. Los naturales de los contornos, colocados en la orilla opuesta, le causaron grave mal, acaudillados por el abad de Casoyo y su hermano Don Juan Quiroga. Para vengarse del daño ahora y antes recibido, desde Montefurado mandó el mariscal Soult al general Loison descender por la orilla izquierda del Sil y castigar a los habitantes. Quema
de varios pueblos. Cumplió este tan largamente con el encargo que asoló la tierra y varios pueblos fueron quemados, Castro de Caldelas, San Clodio y otros menos conocidos. También padecieron mucho los otros valles que recorrieron o atravesaron los enemigos. Romana
en Celanova. Romana retirose a Celanova, y en seguida a Baltar, frontera de Portugal, en donde le dejó tranquilo el mariscal Soult, Soult
en la Puebla
de Sanabria. pues dirigiéndose por el camino de las Portillas llegó el 23 a la Puebla de Sanabria, de cuyo punto se retiraron a Ciudad Rodrigo después de haber clavado algunos cañones los pocos españoles que le guarnecían.
General
Franceschi
cogido por
el Capuchino.
Soult permaneció en la Puebla breves días habiendo despachado a Madrid a Franceschi para informar a José del estado de su ejército y de sus necesidades. Aquel general partió de Zamora en posta a caballo con otros dos compañeros, mas pasado Toro fueron todos cogidos e interceptados los pliegos por una guerrilla que mandaba el capuchino Fr. Julián de Délica. Los pliegos [*] (* Ap. n. [8-9].) eran importantes así porque expresaban el quebranto y escaseces de aquellas tropas, como también por indicarse en su contenido el mal ánimo de algunos generales.
Situación de Ney.
Viéndose solo el mariscal Ney y abandonado de Soult, conoció lo crítico de su situación. Con nada en realidad podía contar sino con la fuerza que le quedaba, y era esta harto corta para hacer rostro a la población armada, y al ejército bastante numeroso que contra él podían ahora reunir sin embarazo los generales Romana y Noroña. El auxilio que le prestaban los españoles sus allegados era casi nulo, y por decirlo así perjudicial. Mazarredo. Había ido de comisario regio el general de marina Mazarredo que separándose de su profesión, en la que había adquirido bien merecido renombre, metiose a dar proclamas y a esparcir entre los eclesiásticos y los pueblos una especie de catecismo, por cuyo medio apoyándose en textos de la Escritura, quería probar la conveniencia y obligación de reconocer la autoridad intrusa. No conmovían las conciencias argumentos tan extraños, al contrario las irritaban, provocando también a mofa ver convertido en misionero político al que solo gozaba de reputación de inteligente en la maniobra náutica. Hubo igualmente en Santiago un director de policía Bazán. llamado Don Pedro Bazán de Mendoza, doctor en Teología, el cual y otros cuantos de la misma lechigada cometieron muchas tropelías y defraudaron plata y caudales: denominaban los paisanos semejante reunión el conciliábulo de Compostela. Evacúa Ney
Galicia. Rodeado por tanto de peligros y escaso de fuerzas y recursos, resolvió Ney salir de Galicia, y el 22 evacuó la Coruña, enderezándose a Astorga por el camino real; en cuyo tránsito asolaron sus tropas horrorosamente pueblos y ciudades.