Sorprende Trant
a los franceses
de Coimbra.

No bien hubo el mariscal Massena salido de Coimbra, cuando el coronel Trant, viniendo desde el Vouga con milicia portuguesa, pudo el 7 sorprender en aquella ciudad a los franceses que la custodiaban, coger a los que se habían fortificado en el convento de Santa Clara, apoderarse, en una palabra, de 5000 hombres, contados heridos y enfermos, y asimismo de los depósitos y hospitales. Al siguiente día llegaron también, con sus milicianos, los jefes Miller y Juan Wilson, y tomaron, extendiéndose por la línea de comunicación, 300 hombres más.

No detuvo a Massena semejante contratiempo, ni tampoco las lluvias, que empezaron a ser muy copiosas. En nada reparaba la impetuosidad francesa, Alcoentre. y el 9, en Alcoentre, viose sorprendida una brigada de artillería inglesa, y hasta perdió sus cañones. Costó mucho recobrarlos. Parecida desgracia ocurrió el 10 a la división de Craufurd en Alenquer, Alenquer. permaneciendo este general muy descuidado cuando tenía cerca un enemigo tan diligente. El terror fue grande, y aunque se disipó, no por eso dejó de correr la voz de que aquella división había sido cortada; por lo cual, temeroso Hill de la suerte de la 2.ª línea, que era la más importante, se echó atrás para cubrirla, y dejó desamparada la primera desde Alhandra a Sobral, cosa de dos leguas. Felizmente los enemigos no lo notaron, y antes de la madrugada del 11 tornó Hill a sus anteriores puestos. Infiérese de aquí lo poco firme que todavía andaba el ánimo del ejército inglés.

Los ingleses
en las líneas.

Había este ido entrando sucesivamente en las líneas de Torres Vedras, y admirábase, no teniendo de ellas cumplida idea. No menos se maravilló, al acercarse, el mariscal Massena, quien hasta pocos días antes ni siquiera sabía que existiesen. Ignorancia pasmosa, ya dimanase del sigilo con que se habían construido obras de tal importancia, ya de la falta de secretas correspondencias de los enemigos en el campo aliado.

Massena gastó algunos días en reconocer y tantear las líneas; se trabaron varias escaramuzas, la más seria el 14, cerca de Sobral. Fue herido el general inglés Harvey, y en Villafranca mató el fuego de una cañonera al general francés Sainte-Croix.

Massena
no las ataca.

No vislumbrando Massena, después de su examen, probabilidad de forzar las líneas, consultó con los otros jefes principales del ejército, y juntos decidieron pedir refuerzos a Napoleón, y reducir en cuanto fuese dado a bloqueo las operaciones. Estableció, de consiguiente, Massena su cuartel general en Alenquer, situó el cuerpo de Reynier en Villafranca, el de Junot mirando a Sobral, y mantuvo el de Ney en Ota, a retaguardia.

Formidable
fuerza y posición
de Wellington.

Por su parte, el ejército de Lord Wellington estaba distribuido así: la derecha, a las órdenes de Hill, en Alhandra; la izquierda, que mandaba Picton, en Torres Vedras; Wellington mismo y Beresford en el centro, el último tenía su cuartel general en Monte Agraço, el primero en Quinta de Peronegro, cerca de Enxara dos Cavaleiros. Fuese el ejército británico reforzando, y cubriéronse sus huecos con tropas de Inglaterra y Cádiz; Únesele
con dos divisiones
Romana. también se le unió de Badajoz, antes de acabar octubre, el marqués de la Romana, con dos divisiones mandadas por los generales Carrera y Don Carlos O’Donnell, que ambas componían unos 8000 hombres.