Conspiración
de Barcelona.

Tampoco cesaban las correspondencias y tratos con Barcelona, y fue notable y de tristes resultas lo que ocurrió en mayo. Tramábase ganar la plaza por sorpresa. El general interino del principado, marqués de Coupigny, se entendía con varios habitantes, debiendo una división suya entrar el 16 a hurtadillas y por la noche en la ciudad, al mismo tiempo que del lado de la marina divirtiesen fuerzas navales a los franceses. Mas, avisados estos, frustraron la tentativa, Suplicio
de algunos
patriotas. arrestando a varios de los conspiradores que el 3 de junio pagaron públicamente su arrojo con la vida. Entre ellos, reportado y con firmeza, respondió al interrogatorio que precedió al suplicio el doctor Pou de la universidad de Cervera: no menos atrevido se mostró un mozo del comercio llamado Juan Massana, quien ofendido de la palabra traidor con que le apellidó el general francés, replicole «el traidor es V. E. que con capa de amistad se ha apoderado de nuestras fortalezas.» Recompensó el patíbulo tamaño brío.

Había alterado al gobierno de José la excursión de Blake en Aragón, a punto de pedir a Saint-Cyr que de Cataluña cayese sobre la retaguardia del general español. Graves razones le asistían para tal cuidado, Sucesos
del mediodía
de España. pues además de las inmediatas resultas de la campaña, temía el influjo que podía esta ejercer en el mediodía de España, donde el estado de cosas cada día presagiaba extensas e importantes operaciones militares. Por lo cual será bien que volviendo atrás relatemos lo que por allí pasaba.

Mariscal Victor.

Después de la batalla de Medellín había sentado el mariscal Victor sus reales en Mérida, ciudad célebre por los restos de antigüedades que aún conserva, y desde la cual situada en feraz terreno se podía fácilmente observar la plaza de Badajoz, y tener en respeto las reliquias del ejército de Don Gregorio de la Cuesta. Para mayor seguridad de sus cuarteles fortificó el mariscal francés la casa del Conventual, residencia hoy de un provisor de la orden de Santiago, y antes parte de una fortaleza edificada por los romanos, divisándose todavía del lado de Guadiana, en el lugar llamado el Mirador, un murallón de fábrica portentosa. En lo interior establecieron los franceses un hospital y almacenaron muchos bastimentos.

Patriotismo
de Extremadura.

De Mérida destacaron los enemigos a Badajoz algunas tropas e intimaron la rendición a la plaza, confiados en el terror que había infundido la jornada de Medellín y también en secretos tratos. Salió su esperanza vana, respondiendo a sus proposiciones la junta provincial a cañonazos. Era en esta parte tan unánime la opinión de Extremadura, que por entonces no consiguió el mariscal Victor que pueblo alguno prestase juramento ni reconociese el gobierno intruso. Solo en Mérida obtuvo de varios vecinos, casi a la fuerza, que firmasen una representación congratulatoria a José; mas el acto produjo tal escándalo en toda la provincia, que al decretar la junta contra los firmantes formación de causa, prefirieron estos comparecer en Badajoz y correr todo riesgo a mancillar su fama con la tacha de traidores. Su espontánea presentación los libertó de castigo. No era extraño que los naturales mirasen con malos ojos a los que seguían las banderas del extranjero, cuando este saqueaba y asolaba horrorosamente la desgraciada Extremadura.

Inacción
de Victor.

Por lo demás Victor había permanecido inmoble después de lo de Medellín, no tanto porque temiese invadir la Andalucía cuanto por ser principal deseo del emperador la ocupación de Portugal. Ya dijimos fuera su plan, que al tiempo que Soult penetrase aquel reino vía de Galicia, otro tanto hiciesen Lapisse por Ciudad Rodrigo y Victor por Extremadura. La falta de comunicaciones impidió dar a lo mandado el debido cumplimiento, dificultándose estas a punto de que se interrumpieron aun entre los dos últimos generales. Ocasionoles tamaño embarazo Sir Roberto Wilson, quien, antes de pasar a Portugal en cooperación de Wellesley, había destacado dos batallones al puerto de Baños, y cortado así la correspondencia a los enemigos. Incomodados estos con tales obstáculos, estuviéronlo mucho más con la insurrección del paisanaje que cundió por toda la tierra de Ciudad Rodrigo, Pasa Lapisse
de tierra
de Salamanca
a Extremadura. de manera que temiendo Lapisse no entrar en Portugal a tiempo, determinó pasar a Extremadura y obrar de acuerdo con Victor. Así lo verificó haciendo una marcha rápida sobre Alcántara por el puerto de Perales.

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