Los empleados en el ramo político de guerra son declarados libres, como no combatientes, y pueden pedir un pasaporte con sus equipajes para donde gusten. Estos son el intendente, comisarios de guerra, empleados en hospitales y provisiones, y médicos y cirujanos del ejército. — Yo, brigadier de los reales ejércitos, certifico: que la nota precedente habiendo sido presentada al Excmo. Sr. general en jefe del ejército francés, queda aprobada. Fornells, 10 de diciembre de 1809. — Blas de Furnás. — Don Blas de Furnás, brigadier de los reales ejércitos, certifico: que la copia antecedente de la capitulación hecha en Gerona, y notas adicionales, es en todo su contenido conforme a los originales firmados por mí; y para que conste, doy la presente en la plaza de Gerona, a 12 de diciembre de 1809. — Blas de Furnás.
Número [10-3].
Entre los documentos originales y de oficio que acerca de la muerte del gobernador Álvarez hemos tenido a la vista, uno de los más curiosos es el siguiente:
Excmo. Sr. — Por el oficio de V. E. de 26 de febrero próximo pasado, que acabo de recibir, veo ha hecho V. E. presente al supremo consejo de regencia de España e Indias el contenido de mi papel de 4 del mismo, relativo al fallecimiento del Excmo. Sr. Don Mariano Álvarez, digno gobernador de la plaza de Gerona; y que en su vista se ha servido S. M. resolver procure apurar cuanto me sea posible la certeza de la muerte de dicho general, avisando a V. E. lo que adelante, a cuya real orden daré el cumplimiento debido, tomando las más eficaces disposiciones para descubrir el pormenor y la verdad de un hecho tan horroroso; pudiendo asegurar entre tanto a V. E., por declaración de testigos oculares, la efectiva muerte de este héroe en la plaza de Figueras, adonde fue trasladado desde Perpiñán, y donde entró sin grave daño en su salud, y compareció cadáver, tendido en una parihuela, al siguiente día, cubierto con una sábana, la que, destapada por la curiosidad de varios vecinos y del que me dio el parte de todo, puso de manifiesto un semblante cárdeno e hinchado, denotando que su muerte había sido la obra de breves momentos; a que se agrega que el mismo informante encontró poco antes, en una de las calles de Figueras, a un llamado Rovireta, y por apodo el fraile de S. Francisco, y ahora canónigo dignidad de Gerona, nombrado por nuestros enemigos, quien marchaba apresuradamente hacia el castillo, adonde dijo «iba corriendo a confesar al Sr. Álvarez porque debía en breve morir.» — Todo lo que pongo en noticia de V. E. para que haga de ello el uso que estime por conveniente. Dios guarde a V. E. muchos años. Tortosa, 31 de marzo de 1810. — Excmo. Sr. — Carlos de Beramendi. — Excmo. Sr. marqués de las Hormazas.
Número [10-4].
Léase el manifiesto de la junta central — sección 2.ª, ramo diplomático, — pág. 6.
APÉNDICE
DEL
LIBRO UNDÉCIMO.