Formalizan
su ataque.
Reunido el 8 de junio el tren de sitio correspondiente, resolvieron los enemigos emprender dos ataques, uno flojo contra la plaza, otro vigoroso contra el castillo de Monjuich y sus destacadas torres o reductos. Mandaban a los ingenieros y artillería francesa los generales Sanson y Taviel. Antes de romper el fuego se presentó el 12 un parlamentario para intimar la rendición, Entereza
de Álvarez. mas el fiero gobernador Álvarez respondió que no queriendo tener trato ni comunicación con los enemigos de su patria, recibiría en adelante a metrallazos a sus emisarios. Hízolo así en efecto siempre que el francés quiso entrar en habla. Criticáronle algunos de los que piensan que en tales lances han de llevarse las cosas reposadamente, mas le loó muy mucho el pueblo de Gerona, empeñando infinito en la defensa tan rara resolución, cumplida con admirable tenacidad.
Acometen
los enemigos
las torres
avanzadas
de Monjuich.
Los enemigos habían desde el 8 empezado a formar una paralela en la altura de Tramón a 600 toesas de las torres de San Luis y San Narciso, dos de las mencionadas de Monjuich, sacando al extremo de dicha paralela un ramal de trinchera, delante de la cual plantaron una batería de ocho cañones de a 24 y dos obuses de a nueve pulgadas. Colocaron también otra batería de morteros detrás de la altura Denroca a 360 toesas del baluarte de San Pedro, situado a la derecha del Oñar en la puerta de Francia. Los cercados, a pesar del incesante fuego que desde sus muros hacían, no pudieron impedir la continuación de estos trabajos.
Empieza
el bombardeo
contra la ciudad.
Progresando en ellos y recibida que fue por los franceses la repulsa del gobernador Álvarez, empezó el bombardeo en la noche del 13 al 14, y todo resonó con el estruendo del cañón y del mortero. Los soldados españoles corrieron a sus puestos, otro tanto hicieron los vecinos, acompañándolos a todas partes las doncellas y matronas alistadas en la compañía de Santa Bárbara. Sin dar descanso prosiguieron en su porfía los enemigos hasta el 25, y no por eso se desalentaron los nuestros, ni aun aquellos que entonces se estrenaban en las armas. El 14 incendiose y quedó reducido a cenizas el hospital general; gran menoscabo por los efectos allí perdidos, difíciles de reponer. La junta corregimental, que en todas ocasiones se portó dignamente, reparó algún tanto el daño, Beramendi. coadyuvando a ello la diligencia del intendente Don Carlos Beramendi y el buen celo del cirujano mayor Don Juan Andrés Nieto, Nieto. que en un memorial histórico nos ha transmitido los sucesos más notables de este sitio.
Apodéranse
los enemigos
de las torres
avanzadas
de Monjuich.
Al rayar del 14 también acometieron los enemigos las torres de San Luis y San Narciso, apagaron sus fuegos, descortinaron su muralla, y abriendo brecha obligaron a los españoles a abandonar el 19 ambas torres. Lo mismo aconteció el 21 con la de San Daniel, que evacuaron nuestros soldados. Este pequeño triunfo envalentonó a los sitiadores, causándoles después grave mal su sobrada confianza.
Desalojan
los españoles
del Pedret
a los enemigos.
En la noche del 14 al 15 desalojaron los mismos a una guerrilla española del arrabal del Pedret, situado fuera de la puerta de Francia; y levantando un espaldón, trataron de establecerse en aquel punto. Temeroso el gobernador de que erigiesen allí una batería de brecha, dispuso una salida combinada con fuerza de Monjuich y de la plaza. Destruyeron los nuestros el espaldón y arrojaron al enemigo del arrabal.