Nueva instalación
de la junta
general
del Principado.

La nueva junta se instaló en Luarca el 4 de marzo, y no desmayando con la ausencia de Don Antonio Arce, nombró en su lugar a Don José Cienfuegos, general de la provincia e hijo suyo; formando al mismo tiempo un consejo de guerra, con cuyo acuerdo se dirigiesen las operaciones militares.

Auxilio
de Galicia.

De Galicia llegó luego, en auxilio de Asturias, una corta división de 2000 hombres, con lo que, alentados los jefes, determinaron atacar el 19 de marzo a las tropas francesas. Hízose así acometiendo el grueso de nuestra fuerza del lado del puente de Peñaflor al mismo tiempo que se llamaba por la derecha la atención del enemigo, y que Porlier por la izquierda, embarcándose en la costa, caía sobre las espaldas a la orilla opuesta del Nalón. Desampara
Bonnet a Oviedo. Ejecutada con ventura la maniobra, evacuó Bonnet a Oviedo y no paró hasta Cangas de Onís; así para reforzarse, como también para ir en busca de acopios y pertrechos de guerra, que solo muy escoltados podían llegar a su ejército.

Se enseñorea
por tercera vez
de la ciudad.

Con mayor circunspección que en la ocasión anterior se adelantaron esta vez los nuestros, sacando además de Oviedo todos los útiles de la fábrica de armas. Precaución tanto más oportuna, cuanto Bonnet engrosado y de refresco tornó en breve y obligó a los nuestros a retirarse, enseñoreándose por tercera vez de la capital el 29 del mismo marzo. Los españoles se recogieron entonces a su antigua línea del Nalón, poniendo su derecha en el Padrún, camino real de León, y su izquierda en Pravia.

Ni aun allí los dejaron quietos por largo tiempo los franceses, teniendo que refugiarse, después de varios y reñidos choques, las tropas de Asturias y Porlier a Tineo y Somiedo, y la división gallega al Navia. Prosiguieron durante abril los reencuentros, sin que les fuese dable a los enemigos dominar del todo el Principado.

Estado
de Galicia.

La ocupación de este no se hubiera prolongado a haber puesto la junta del reino de Galicia mayor esmero en cooperar a que se evacuase. Dicha autoridad se hallaba instalada desde el mes de enero, y si bien contaba entre sus individuos hombres de conocido celo e ilustración, no desplegó sin embargo la conveniente energía, desaprovechando los muchos recursos que ofrecía provincia tan populosa. Así, ni aumentó en estos meses considerablemente su ejército, ni tampoco se atrevió al principio a poner debido coto a los atrevimientos y oposición de la junta subalterna de Betanzos, harto desmandada.

Alboroto
del Ferrol.
Muerte
de Vargas.