Augereau, aunque hostigado por las guerrillas, se adelantó con el convoy y 9000 hombres, y Duhesme, seguido de unos 2000, salió de Barcelona hasta Granollers a su encuentro. De hacia Tarrasa desembocó, para interceptar el socorro, el marqués de Campoverde, al paso que Orozco, comandante de la división del Llobregat, llamaba de aquel lado la atención.

Descalabro
de Duhesme en
Santa Perpetua
y en Mollet.

Campoverde atacó el 20 en Santa Perpetua a Duhesme, haciéndole 400 prisioneros; juntósele después Porta, que acudió por Casteltersoll, y ambos en Mollet cayeron sobre el 2.º escuadrón de coraceros y le cogieron casi entero. Felizmente para la demás tropa del general Duhesme, llegó a tiempo Augereau, libertando a un batallón que se defendía en Granollers. En seguida pudieron los franceses sin obstáculo meter el convoy en Barcelona.

Entra Augereau
en Barcelona.

Aquel mariscal, cumpliendo de este modo con el principal objeto de su expedición, quitó a Duhesme el gobierno de aquella plaza, nombró en su lugar a Mathieu, y se replegó a Hostalrich, temiendo que de nuevo se le estorbara el paso.

O’Donnell
nombrado
general
de Cataluña.

Con tanta mayor razón se mostraba desconfiado, cuanto Don Enrique O’Donnell iba a capitanear las tropas de Cataluña. Así lo ansiaba el principado, y el 21 de enero se recibió la orden de la junta central, a la sazón todavía existente, confiriendo a aquel general el mando supremo.

O’Donnell, mozo activo y valiente, codicioso de gloria aunque algo atropellado, se había atraído las voluntades de los catalanes con su adhesión a la causa de la independencia y su gran intrepidez, mostrada ya en el primer cerco de Gerona. Ahora, autorizado, empezó a obrar con diligencia y a mejorar la disciplina. Distribuyó igualmente su ejército en nuevas brigadas y divisiones, reconcentrando el 6 de febrero en Manresa casi toda la fuerza disponible. Solo dejó en Martorell y línea del Llobregat la 3.ª división, a las órdenes del brigadier Martínez.

Ejército
que junta.

El nuevo general llegó pronto a tener consigo 8000 infantes y 1000 caballos bien dispuestos. El 14 de febrero atacó con feliz éxito a los enemigos cerca de Moya, y el 19 se aproximó a Vic con ánimo de desalojarlos. Siguió lo principal de su fuerza el camino que de Tona se dirige a aquella ciudad, marchando una columna vía de San Cugat hasta la altura del Vendrell, Acción de Vic
el 19 de febrero. donde se paró. A las nueve de la mañana la vanguardia, o sea cuerpo volante mandado por Sarsfield, rompió el fuego. Una hora después cundió por toda la línea, sostenido con tenacidad de ambas partes. Mandaba a los franceses el general Souham. Carecían los nuestros de cañones, no habiendo podido traerlos por lo fragoso de la tierra; no más de dos tenían los contrarios. A las doce se reforzaron los últimos con 2500 hombres que se les juntaron de Vic. Entonces O’Donnell, que conservaba a sus inmediatas órdenes la división situada en las alturas del Vendrell, bajó con ella al llano. Avivose el fuego y continuó reciamente hasta las tres de la tarde, en cuya hora, flanqueado Porta, que regía el ala izquierda, a pesar de los esfuerzos de O’Donnell quedaron desbaratados los nuestros y se retiraron a Tona y Collsuspina. Perdimos, entre muertos y heridos, 900 hombres, otros tantos prisioneros; no fue corto el daño que experimentaron los franceses, siendo reñida la acción aunque malograda para los españoles.