Pertinaz defensa
de Hostalrich.

Aguardaba en el intermedio el mariscal Augereau a orillas del Tordera refuerzos de Francia, y apretaba la división de Pino el bloqueo de Hostalrich. Situado este castillo en una elevada cima, enseñorea el camino de Barcelona, obstruyendo, de consiguiente, en tiempo de guerra, las comunicaciones. Don Julián de Estrada, entonces gobernador, resuelto a defenderle hasta el último trance, decía: «Hijo Hostalrich de Gerona, debe imitar el ejemplo de su madre.» Cumplió Estrada su palabra, desoyendo cuantas proposiciones se le hicieron de acomodamiento. Desde el 13 de enero hasta el 20 del mes inmediato, limitáronse los franceses a bloquear el castillo, mas en aquel día comenzó horroroso bombardeo.

Socorre de nuevo
Augereau
a Barcelona.

Al propio tiempo fueron llegando a Augereau los refuerzos de Francia que hicieron ascender su ejército al comenzar marzo a 30.000 combatientes, sin contar la guarnición de Barcelona. Escasa nuevamente esta plaza de medios, tuvo Augereau que volver a su socorro, y consiguió, no obstante pérdidas y tropiezos, meter dentro un convoy.

Retírase
O’Donnell
a Tarragona.

Semejante movimiento obligó a O’Donnell a replegarse, mayormente coincidiendo con la correría que por aquel tiempo hizo Suchet sobre Valencia. El 21 entró en Tarragona el general español, y acampó en las cercanías el grueso de su ejército. Juntósele la división aragonesa del Algas, o sea de Tortosa, compuesta de unos 7000 hombres. No se estuvo O’Donnell quieto allí sino que luego ejecutó otros movimientos.

Feliz ataque
de D. Juan Caro.

Tal fue el que verificó al concluirse marzo, noticioso de que en Villafranca de Panadés se alojaba un trozo bastante considerable de franceses. Envió, pues, contra ellos a Don Juan Caro, asistido de 6000 hombres. Viendo los enemigos que los nuestros se aproximaban, se encerraron en el cuartel de aquella villa, fuerte edificio sito a la entrada, pero en breve, a pesar de su precaución y resistencia, tuvieron que capitular, cayendo prisioneros 700 hombres. Portose Caro con destreza y bizarría, y quedó herido.

Sucediole en el mando Campoverde, quien marchó sobre Manresa para darse la mano con Rovira, siendo el intento de O’Donnell distraer al enemigo, y si era posible auxiliar a Hostalrich. El general Schwartz hacía por aquellas partes frente a los somatenes, cuya tenacidad desconcertaba al francés, y aun le causaba a veces descalabros. En principios de abril tomó la resistencia tal incremento que, asustado Augereau, salió el 11 de Barcelona y se dirigió a Hostalrich, para impedir los socorros que los españoles querían introducir en el castillo, como ya lo habían conseguido una vez, guiados por el coronel Don Manuel Fernández Villamil.

Evacúan
los españoles
a Hostalrich.