El cuerpo principal del ejército de Wellington podía, desde Celórico, tomar para su retirada o el camino que va a la sierra de Murcela, o el de Viseo. El primero corre por espacio de quince leguas lo largo de un desfiladero entre el río Mondego y la sierra de Estrella, teniendo al extremo la de Murcela, que circunda el Alva. De allí un camino que lleva a Espinhal facilitaba las comunicaciones con Hill y Leith, y un ramal suyo las de Coimbra. La otra ruta insinuada, la de Viseo, es de las peores de Portugal, interrumpida por el Criz y otras corrientes, y también estrechada entre el Mondego y la sierra de Caramula, que se une por medio de un país montuoso a la de Buçaco, límite, por decirlo así, del valle, y que hace frente a la de Murcela, pasando entre las faldas de ambas sierras el mencionado Mondego. La decisión de Wellington pendía del partido que tomasen los franceses.

Distribución
de los cuerpos
de Massena.

Massena no conocía a fondo el terreno, y tomando consejo de los portugueses que había en su campo, a quienes suponía enterados, resolvió dirigirse a Viseo y de allí a Coimbra, habiéndosele pintado aquella ruta como fácil y sin particulares obstáculos. En consecuencia, reconcentró el 16 de septiembre los tres cuerpos de ejército que mandaba: el de Ney y la caballería pesada en Maçal do Chão, el de Junot en Pinhel, y el de Reynier en Guarda. Hizo distribuir a los soldados pan para trece días, pensando caminar aceleradamente, y deseando anticiparse a Wellington en su marcha. Massena, colocando así su ejército, amenazaba los tres caminos indicados de Celórico, Belmonte y Viseo, y dejaba en duda el verdadero punto de su acometida. Reynier había hecho desde su retirada de Extremadura varios movimientos, ya dando indicios de dirigirse a Castelo Branco, ya adelantándose hasta Sabugal, ya retrocediendo a Zarza la Mayor. Por fin se incorporó, según acabamos de ver, a los otros cuerpos de Massena.

Muévese sobre
Celórico y Viseo.

De estos, el 2.º y 6.º, unidos con la caballería de Montbrun, cayeron en breve sobre Celórico, replegándose los puestos de los aliados a Cortiça. Wellington entonces comenzó su retirada por la izquierda del Mondego sobre el Alva, y el 17 notó que los dos mencionados cuerpos franceses se dirigían a Viseo por Fornos; quedaba el 8.º de Junot hacia Trancoso, en observación de 10.000 hombres de milicia, al mando del coronel Trant y de los jefes Miller y Juan Wilson, recogidos del norte de Portugal, y que se pusieron a las órdenes del general Bacellar para molestar el flanco derecho y la retaguardia del enemigo.

Entran
sus avanzadas
en Viseo.

Entraron en Viseo las avanzadas francesas el 18. La ciudad estaba desierta. Wellington sin demora hizo cruzar de la margen izquierda del Mondego a la opuesta la brigada portuguesa que mandaba Pack, y la apostó más allá del Criz, rotos sus puentes. Continúa Wellington su retirada. En seguida empezó también el ejército aliado a pasar el Mondego por Penacova, Olivares y otras partes: colocose la división ligera de Craufurd en Mortagua para sostener a Pack; la 3.ª y 4.ª, del mando de Picton y Cole, entre la sierra de Buçaco y aquel pueblo, situándose al frente del mismo en un llano la caballería. Pasó al otro lado de la citada sierra la 1.ª división, regida por el general Spencer, y se dirigió a Meallada con la mira de observar el camino de Oporto a Coimbra, pues todavía se dudaba si Massena procuraría desde Viseo salir hacia aquella ruta, o continuar lo largo de la derecha del Mondego. Por igual motivo el coronel Trant, con parte de la milicia, debía marchar por San Pedro de Sul a Sardão, y juntarse al general Spencer. En tanto, el general Leith llegaba al Alva, y siguiole de cerca Hill, quien, sabiendo que Reynier se había juntado a Massena, se anticipó afortunadamente sin que hubiese todavía recibido órdenes de Wellington, y vino a incorporarse al ejército aliado.

Ataca Trant
la artillería
y equipajes
franceses.

El grueso del de los franceses llegó a Viseo el 20; pero su artillería y equipajes se detuvieron por los tropiezos del camino, y por una embestida del coronel Trant. Atacolos este caudillo el mismo 20 en Tojal, viniendo de Moimenta da Beira, con algunos caballos y 2000 hombres de milicia. Cogioles 100 prisioneros, algún bagaje, y su triunfo hubiera sido más completo si la gente que mandaba hubiera sido menos novicia. Sin embargo, tan inesperado movimiento desasosegó a los franceses, cuya artillería, equipajes y gran parte de la caballería no llegó a Viseo hasta el 22, lo cual hizo perder a Massena dos días, y no desaprovechó a Wellington, a quien hubiera podido andar el tiempo escaso.

Parecía ahora que este general, prosiguiendo en su propósito de no aventurar batallas, no se detendría en donde estaba, sino que, cerciorado de que los franceses iban adelante, se replegaría para aproximarse a las líneas. Suposición esta tanto más fundada cuanto, no habiendo querido empeñar acción para salvar dos plazas, no era regular lo hiciese en la actual ocasión, en que no concurría motivo tan poderoso. Mas no sucedió así. Presúmese que varió de parecer a causa de los clamores que contra los ingleses se levantaron en Portugal, viendo que dejaban el país a merced del enemigo.