Beresford
sitia a Badajoz.
Había desde el 4 de mayo embestido Beresford la plaza de Badajoz por la izquierda del Guadiana con 5000 hombres, reforzados por la 1.ª división del 5.º ejército español, bajo el mando de Don Carlos de España. El 8 verificolo por la margen derecha, completando así el acordonamiento de la plaza, y decidió abrir aquella misma noche la trinchera por delante de San Cristóbal, punto señalado para el principal ataque. Como era el primer sitio que los ingleses emprendían en España, sus ingenieros no se mostraron muy prácticos, faltos también de muchas cosas necesarias.
Disponíanse al propio tiempo los anglo-portugueses a obrar ofensivamente contra el ejército enemigo en la misma Extremadura, aguardando apoyo de parte de los españoles. No se miraba como de importancia el que podía dar por sí solo el general Castaños, y de consiguiente se contaba con otras fuerzas.
Expedición
que manda
Blake y va
a Extremadura.
Eran estas las de Ballesteros y una expedición que dio la vela de Cádiz el 16 de abril. A su cabeza habíase puesto Don Joaquín Blake, presidente de la regencia, para lo que obtuvo especial permiso de las cortes, vedando el reglamento dado a la potestad ejecutiva, el que mandase ninguno de sus individuos la fuerza armada. Blake tomó tierra el 18 en el condado de Niebla, y marchó por la sierra a Extremadura. Allí se unió con la división de Don Francisco Ballesteros, hallándose todo el cuerpo expedicionario acantonado el 7 de mayo en Fregenal y en Monesterio. Se componía de las divisiones 3.ª y 4.ª del 4.º ejército, y de una vanguardia. Esta la mandaba Don José de Lardizábal; era la 3.ª división la de Don Francisco Ballesteros; capitaneaba la 4.ª Don José de Zayas, y los jinetes Don Casimiro Loi. En todo 12.000 hombres, entre ellos 1200 caballos con doce piezas. Ejercía la función de jefe de estado mayor Don Antonio Burriel, oficial sabio y amigo particular de Don Joaquín Blake.
Cuando Wellington estuvo en Elvas quiso ponerse de acuerdo con los generales españoles para las operaciones ulteriores; mas no pudiendo Castaños atravesar el Guadiana a causa de una avenida repentina, la misma que se llevó el puente de campaña establecido frente de Jurumeña, le envió Wellington una memoria comprensiva de los principales puntos en que deseaba convenirse, y eran los siguientes: 1.º, que Blake a su llegada se situaría en Jerez de los Caballeros, poniendo sobre su izquierda, en Burguillos, a Ballesteros; 2.º, que la caballería del 5.º ejército se apostaría en Llerena para observar el camino de Guadalcanal y comunicar con el dicho Ballesteros por Zafra; 3.º, que Castaños se mantendría con su infantería en Mérida para apoyar sus jinetes, excepto la división de España, reservada al asedio de Badajoz; y 4.º, que el ejército británico se alojaría en una segunda línea, debiendo en caso de batalla unirse todas las fuerzas en la Albuera, como centro de los caminos que de Andalucía se dirigen a Badajoz.
Anteriores
instrucciones
de Wellington.
En la memoria indicó también Wellington que si se juntaban para presentar la batalla diversos cuerpos de los aliados, tomaría la dirección el general más autorizado por su antigüedad y graduación militar. Obsequio en realidad hecho a Castaños a quien, en tal caso, correspondía el mando; pero obsequio que rehusó con loable delicadeza sustituyendo a lo propuesto que gobernaría en jefe, llegado el momento, el general que concurriese con mayores fuerzas: alteración que mereció la aprobación de todos. Asistieron los generales españoles en los demás puntos al plan trazado por el inglés.
Avanza Soult
a Extremadura.
Instaba a Soult ir al socorro de Badajoz. Mas antes tomó disposiciones que amparasen bastantemente las líneas de Cádiz y la Isla, en donde no dejaba de inquietar a los enemigos el marqués de Coupigny, sucesor, según vimos, de la Peña. Fortificó también el mariscal francés más de lo que ya lo estaban las avenidas de Triana y el monasterio cercano de la Cartuja, para abrigar a Sevilla de una sorpresa; y hechos otros arreglos, partió de esta ciudad el 10 de mayo. Llevaba consigo 30 cañones, 3000 dragones, una división de infantería reforzada por un batallón de granaderos, perteneciente al cuerpo que mandaba Victor, y dos regimientos de caballería ligera, que lo eran del de Sebastiani. Llegó el 11 a Santa Olalla, y juntósele allí el general Maransin; al mismo tiempo una brigada del general Godinot, acuartelado en Córdoba, avanzaba por Constantina. Uniose el 13 a Soult el general Latour-Maubourg, que tomó el mando de la caballería pesada, encargándose del 5.º cuerpo el general Girard. Los franceses contaban en todo unos 20.000 infantes y cerca de 5000 caballos, con 40 cañones. Sentaron el 14 en Villafranca su cuartel general.