Retírase
Wellington sobre
Campomayor.
Cuando Wellington averiguó que Soult avanzaba, apostose en la Albuera para contenerle y empeñar batalla. Mas después, noticioso de que Marmont estaba ya próximo a juntarse al otro mariscal, con razón no quiso continuar en una posición en que tenía a la espalda a Badajoz y Guadiana, sobre todo debiendo habérselas con fuerzas tan considerables como las de los dos mariscales reunidos, y por tanto abandonó la Albuera, descercó a Badajoz, y repasando el Guadiana, se acogió el 17 a Elvas. Lo mismo hicieron los españoles vadeando el río por Jurumeña. Aproximáronse de consiguiente sin obstáculo Marmont y Soult, y se avistaron el 19 en el mismo Badajoz.
Júntasele
su ejército
del norte
de Portugal.
Había Sir Brent Spencer en el entre tanto marchado a lo largo de la raya de Portugal, pasado el Tajo en Vila Velha, y reunídose a Wellington en las alturas de Campomayor. Preparábase aquí el último a pelear extendiéndose su ejército por los bosques deleitosos de ambas orillas del Caya. Constaba en todo su fuerza de 60.000 hombres. Otros tantos tenían los enemigos, quienes haciendo el 22 reconocimientos por Elvas y Badajoz, se abstuvieron de comprometerse; no considerando fácil deshacer a los aliados situados ventajosamente.
Blake se separa
del ejército
aliado.
De estos se había separado Blake el 18, seguido por el ejército expedicionario, la división de Ballesteros, la de Girón y caballería de Penne Villemur, no bien avenido con la supremacía de Wellington, por lo que se ofreció a hacer una correría al condado de Niebla. Dio el general en jefe su aprobación a la propuesta, y Blake, caminando por dentro de Portugal, repasó el Guadiana en Mértola el 23. En el tránsito padecieron nuestras tropas muchas escaseces a causa de las marchas rápidas que hicieron; y desmandáronse muy reprensiblemente los soldados de Ballesteros, molestando sobremanera y maltratando a los naturales.
Su desgraciada
tentativa
contra Niebla.
Parecía que Blake llevaba la mira en su expedición de ponerse sobre Sevilla, casi abandonada en aquel tiempo, y no defendiéndola sino escasas tropas francesas y unos pocos jurados españoles, gente en la que no confiaba el extranjero. Para que no se malograra tal empresa, conveniente era marchar aceleradamente, pues de otro modo, volviendo Soult pie atrás, apresuraríase a ir en socorro de la ciudad. Pero Blake, sin motivo plausible, detúvose y resolvió antes apoderarse de Niebla, villa a la derecha del Tinto, rodeada de un muro viejo y de un castillo cuyas paredes, en especial las de la torre del homenaje, son de un espesor desusado. Cabecera de la comarca y en buen paraje para enseñorearla, habíanla los franceses fortalecido cuidadosamente, aprovechándose de sus antiguos reparos, entre los que se descubrieron [según nos ha dicho el mismo duque de Aremberg, principal promotor de aquellos trabajos] bastantes restos de la dominación romana. Mandaba ahora allí el coronel Fritzherds al frente de 600 suizos.
Encomendose el ataque a la división de Zayas, y tuvo comienzo en la noche del 30 de junio. Mas no había cañones de batir, y las escalas, aunque añadidas y empalmadas, resultaron cortas; con lo que se desistió del intento y, sin conseguir cosa alguna en Niebla, perdió Blake la ocasión de hacer una correría a Sevilla y sembrar entre los enemigos el desasosiego y la tribulación.
Tan solo produjo su movimiento el buen efecto de alejar parte de la fuerza enemiga de las cercanías de Badajoz; la cual viniendo sobre Blake al condado, le obligó a retirarse el 2 de julio, y repasar el Guadiana el 6 en Alcoutim, desde donde, meditando el general español otra empresa a levante, se dirigió a Villarreal de San Antonio y Ayamonte; reembarcándose el 10 con la fuerza expedicionaria y una parte de la división primitivamente al mando de Don Carlos de España. La de Ballesteros permaneció en el condado; y Don Pedro Agustín Girón con algunos infantes, y el conde de Penne Villemur asistido de la mayor parte de la caballería, se quedaron por las márgenes del Guadiana acercándose a Extremadura.