Era muy fuerte la de esta villa, singularmente en la estación rigurosa de invierno. Sita en un alto, arrancando casi del Tajo, tiene por su frente al río Mayor, en cuyos terrenos bajos, rebalsadas las aguas, apenas queda otro paso sino el de una calzada angosta que empieza a más de 800 varas de la eminencia.

Massena, en su actual posición, ocupaba un país susceptible de proporcionar bastimentos, teniendo además establecidas sus comunicaciones con España por medio de puentes echados en el Cécere, y sin que por eso se le ofreciese nuevo obstáculo para volver a emprender sus operaciones por el frente, o pasar a la izquierda del Tajo.

Continuando Wellington en el engaño de que solo quedaba en Santarén una retaguardia enemiga, decidiose el 19 a acometer aquella posición con dos divisiones y la brigada portuguesa, del mando de Pack; pero suspendió el ataque, habiéndosele retrasado la artillería con que contaba. Cuando el 20 renovó tentativas de embestir, sospechaba ya que en Santarén y sus contornos había más tropa que la de una retaguardia; y amagando entonces los enemigos hacia río Mayor, confirmose Wellington en sus temores, retrocedió y ordenó a Hill que hiciese alto en Chamusca, orilla izquierda del Tajo. Las muchas lluvias, la excesiva prudencia del general inglés, y el estado de cansancio y apuros del ejército contrario impidieron que hubiese señalados combates o notable mudanza en las respectivas posiciones hasta el inmediato marzo.

De Wellington.

Avanzado Wellington, sentó sus reales en Cartaxo, atrincheró sus acantonamientos y fortificó aún más las líneas de Torres Vedras. No contento todavía con eso, empezó a levantar a la izquierda del Tajo una nueva línea de defensa desde Aldeagallega a Setúbal, y una cadena de fuertes entre Almada y Trafaria para asegurar también por aquel lado la boca del río.

Apuros
de Massena.

Igualmente Massena afirmaba sus estancias, y seguía cuidadoso los movimientos de los aliados. Tampoco dejaba de volver los ojos hacia su espalda, ansioso de que le llegasen refuerzos; rota la comunicación con su base de operaciones, ya por las partidas españolas del reino de León y Castilla, y ya porque el general Silveira, abalanzándose el 29 de octubre desde el Duero, había bloqueado a Almeida, e interpoládose entre Portugal y España. Auxilios estos grandes, y que nunca debieran olvidar los ingleses. En tan enojosa situación se hallaba el mariscal Massena, cuando el 9.º cuerpo, a las órdenes del general Drouet, conde de Erlon, llegó a Ciudad Rodrigo con un gran convoy de provisiones de boca y guerra, recogidas en Francia y Castilla. Destinado el socorro a Massena, Convoy
de Gardanne. enviole Drouet delante, escoltado con 4000 infantes y tres escuadrones de caballería a las órdenes del general Gardanne, quien, en 13 de noviembre, obligando a Silveira a levantar el bloqueo de Almeida, penetró hasta Sabugal. No por eso se desalentó el general portugués, sino que al contrario, siguiendo la huella de los enemigos, alcanzolos el 16 entre Valverde y otro pueblo inmediato, les mató gente y cogioles bastantes prisioneros. Gardanne, sin embargo, continuó su camino, y el 27 hallábase ya en Cardigos; mas, molestado por las ordenanzas de aquella tierra y dando oídos a la falsa noticia de que el general Hill se apostaba en Abrantes, replegose precipitadamente a Sabugal con pérdida de mucha gente y de parte del convoy.

Avanza
a Portugal
el 9.º cuerpo.

A poco, pisando Drouet el suelo lusitano, cruzó el Coa el 17 de diciembre con 14.000 infantes y 2000 caballos, y avanzó a Gouveia. Destacó de su fuerza contra Silveira una división y mucha caballería bajo el mando del general Claparède, y uniéndose Gardanne al cuerpo principal del ejército, marchó este por el Alva abajo, y llegó a Murcella el 24. Júntase
a Massena. Diose luego Drouet la mano por Espinhal con Massena, se situó en Leiría y, dilatándose hacia la marina, cortó la comunicación entre Wellington y las provincias septentrionales de Portugal, mantenida hasta entonces principalmente por los jefes Trant y Juan Wilson.

Claparède
persigue
a Silveira.