Se componían estas de las divisiones de los generales Zayas y Lardizábal, y de la caballería a las órdenes de Don Casimiro Loy, de 9 a 10.000 hombres en todo. Aportaron a Almería el 31 de julio, y tomaron pronto tierra, excepto la artillería y parte de los bagajes, que fueron a desembarcar a Alicante. En seguida, y de paso para su destino, Incorpóranse
las tropas
de la expedición
momentáneamente
con el tercer
ejército. se incorporaron aquellas momentáneamente con el tercer ejército, que, al mando de Don Manuel Freire, ocupaba las estancias de la Venta del Baúl, teniendo fuerzas destacadas por su derecha e izquierda. Permaneció allí hasta el 7 de agosto Don Joaquín Blake, día en que partió camino de Valencia, anticipándose a sus divisiones con objeto de preparar y reunir los medios más oportunos de defensa.

Operaciones
de ambas fuerzas
reunidas.

Delante de Freire alojábase el general Leval, que regía el 4.º cuerpo francés, bastante apurado por el brío que en su derredor había cobrado el ejército español y los partidarios. Esto y el temor que inspiraba el movimiento de las fuerzas expedicionarias impelió al mariscal Soult a marchar en auxilio de Granada, maniobrando de modo que pudiese envolver y aniquilar al ejército español. Medidas
que toma Soult. Con este propósito ordenó al general Godinot que, en la noche del 6 al 7 de agosto, cayese con su división, compuesta de unos 4000 hombres y 600 caballos, sobre Baeza, y ciñese y abrazase la derecha de los españoles que, al cargo de Don Ambrosio de la Cuadra, permanecía apostada en Pozo Alcón: al propio tiempo determinó que se pusiese el 7 en movimiento el general Leval, dirigiéndose sobre el centro de los españoles, adonde el 8 acudió también en persona el mismo mariscal. Quedaron en la ciudad de Granada algunas fuerzas, así para atender a la conservación de la tranquilidad como para evolucionar del lado de las Alpujarras contra la gente que mandaba el conde del Montijo.

Acción de Zújar
y sus
consecuencias.

Aunque Don Manuel Freire sospechó desde luego los intentos del enemigo, no juzgó oportuno abandonar la posición de la Venta del Baúl que consideraba fuerte, y pensó solo en reforzar su derecha, enviando al efecto la división expedicionaria del mando de Don José Zayas, compuesta de 5000 hombres y la caballería que gobernaba Don Casimiro Loy. Ausente momentáneamente el citado Zayas, tomó la dirección de esta fuerza Don José O’Donnell, jefe de estado mayor del tercer ejército, quien se encaminó a los vados del Manzano en Guadiana menor, para obrar en unión con Don Ambrosio de la Cuadra, contener a los franceses y aun atacarlos. Mas como hubiese ya el último echado pie atrás, receloso de la cercanía del enemigo, no recibió las órdenes del general en jefe sino en Castril, a cuyo punto había llegado el 9.

Entre tanto Don José O’Donnell se colocó junto a Zújar, en las alturas de la derecha del río Barbate, que otros llaman Guardal, y Godinot, adelantándose sin tropiezo, le atacó en sus puestos. Cruzaron los franceses el Barbate, vadeable por todos lados, a las once de la mañana del 9, protegiéndoles su artillería de que carecían los nuestros. Envió Godinot contra la izquierda española gran número de tiradores, al paso que trabó recio combate por la derecha. Ció aquí el regimiento de Toledo, escaso de gente, y le siguieron otros, retirándose al principio con buen orden, que se descompuso en breve a gran desdicha. La caballería del mando de Loy, que vino de Benamaurel, fue igualmente rechazada y se retiró a Cúllar, adonde se le juntó la infantería. Perdiéronse en esta ocasión 433 muertos y heridos, y unos 1100 prisioneros y extraviados, recibiendo tan desventurado golpe a las órdenes de Don José O’Donnell una división que bajo Zayas había sobresalido poco antes en los campos de la Albuera.

Felizmente no se aprovechó Godinot, cual pudiera, de la victoria, temiendo le atacase por la espalda Don Ambrosio de la Cuadra, por lo cual dirigió contra este toda la caballería y la brigada del general Rignoux, limitándose a enviar la vuelta de Cúllar y Baza algunas tropas de la vanguardia.

A semejante acaso debió Don Manuel Freire poder retirarse, sin que se le interpusiese a su espalda el enemigo. Sostúvose aquel general firme en la posición del Baúl todo el día 9, repeliendo acertadamente el ataque de los franceses. Mas sabedor, a las cinco de la tarde, de lo acaecido en Zújar, resolvió abandonar por la noche el campo, y replegarse al reino de Murcia. Consiguió atravesar sin tropiezo la ciudad de Baza, y entrar en Cúllar, adonde había llegado antes Don José O’Donnell. De allí marchando todo el ejército a las Vertientes, dispuso Freire que la caballería del tercer ejército, mandada por el brigadier Osorio, y la expedicionaria, a las órdenes de Don Casimiro Loy, cubriesen el movimiento. Acosaba a nuestros jinetes el general Soult, hermano del mariscal, y el 10 dioles tan violenta acometida que los obligó a cejar y a ponerse al abrigo de los infantes. Freire entonces determinó proseguir la retirada a pesar del cansancio de la tropa, distribuyendo la fuerza hacia las montañas de ambos lados del camino.

Por las de la derecha yendo a Murcia tiró Don José Antonio de Sanz con la 3.ª división, propia de su mando, y con la 2.ª que también debía obedecerle. Por las de la izquierda y en la dirección de la ciudad maniobraba Don Manuel Freire. Sanz, al comenzar su retirada, se vio rodeado él y la 3.ª división en el peñón de Vertientes, mas impuso respeto al enemigo por medio de una diestra maniobra de amago y, enderezándose a Oria, se unió el 11 en Alboa con la 2.ª división. Juntas ambas marcharon por Huércal, Oria y Aguilar, en donde encontrándose con 300 dragones enemigos, los arrollaron y les cogieron caballos y efectos. Después, hecho alto y tomado algún descanso, llegaron el 15 sin otra desventura a Palmar de Don Juan, habiendo andado 37 leguas en 6 días, y comido solo tres ranchos. Penuria que nadie soporta con tanta resignación como el soldado español. Mereció Sanz en aquel lance justas alabanzas por el arrojo y tino con que guió su tropa.

Nuevos cuarteles
del tercer ejército
y reparación
de las fuerzas
expedicionarias.