Operaciones en
las Andalucías
y Extremadura.

Trasladar a Extremadura las indicadas divisiones españolas, exigíalo lo que se preparaba en las Andalucías y en aquella provincia, de cuyas operaciones militares, íntimamente unidas con las de Portugal, ya es tiempo de hablar en debida forma.

Tenía Napoleón resuelto que Soult ayudase a Massena en su campaña, y aun parece se inclinaba a que se evacuasen las Andalucías, reconcentrando aquellas fuerzas en la margen izquierda del Tajo, y poniéndolas de este modo en contacto por Abrantes con las tropas francesas de Portugal. Soult tardó en recibir las órdenes expedidas al efecto, interceptadas las primeras por los partidarios. Y aun después tampoco se movió aceleradamente, embarazado con sus propias atenciones, y porque le desagradaba favorecer a Massena en una empresa de la que resultaría a este en caso de triunfo la principal gloria.

Situación
de Soult.

Rodeábanle en verdad apuros de cuantía. Sebastiani necesitaba todo el 4.º cuerpo de su mando para atender a Granada y Murcia. Ocupaban al 1.º y a su jefe Victor el sitio de Cádiz y serranía de Ronda, y el 5.º, mandado todavía por el mariscal Mortier, empleaba toda su gente en velar sobre la Extremadura y el condado de Niebla, siendo además indispensable mantener tropas que asegurasen las diversas comunicaciones.

Abandonar las Andalucías érale a Soult muy doloroso, considerándolas ya como conquista y patrimonio suyo, y penetrar en el Alentejo con limitados medios, quedando a la espalda las plazas de Badajoz y Olivenza y las fuerzas españolas del condado y Extremadura, parecíale demasiadamente arriesgado. Queriendo evitar uno y otro y no desobedecer las órdenes de su gobierno, pidió permiso para atacar dichas plazas antes de invadir el Alentejo. Napoleón consintió en ello, y Soult, al tiempo que así caminaba con paso más firme en su expedición, satisfacía también sus celos y rivalidades, dejando a Massena solo y entregado a su suerte, hasta que, muy comprometido, no pudiese este salir de ahogos sino con la ayuda del ejército del mediodía. Tal fue al menos la voz más válida, y a la que daban fundadamente ocasión las desavenencias y disturbios que por lo común reinaban entre unos y otros mariscales.

Medidas
que toma.

Antes de partir tomó Soult sus precauciones. Puso en Córdoba al general Godinot en lugar de Dessolles, que había vuelto a Madrid. En Écija apostó una columna, bajo el mando del general Digeon, destinada a mantener las comunicaciones; atrincheró del lado de Triana la ciudad de Sevilla, cuyo gobierno entregó en manos del general Darricau, y envió en fin refuerzos al condado de Niebla a las órdenes del coronel Remond.

Parte
a Extremadura.

Al entrar enero tenía Soult preparada su expedición, que debía constar en todo de unos 19.000 infantes y 4000 caballos, 54 piezas, un tren de sitio, convoy de provisiones y otros auxilios. Esta fuerza componíala el cuerpo de Mortier y parte del de Victor, viniendo además de Toledo, y no comprendiéndose en el número indicado, unos 3000 hombres de infantería y 500 jinetes del ejército francés del centro, con que se adelantó a Trujillo el general Lahoussaye.