Wellington
en Freineda.

También Lord Wellington tomó nuevos acantonamientos, sentando en Freineda su cuartel general. Vínole bien no le hubiesen los franceses atacado el 25 con todo su ejército, ni embestido el 26 la posición de Fuenteguinaldo. Las muchas fuerzas que consigo traían hubiéranle podido causar gran menoscabo. Tan cierto es que en la guerra representa la fortuna papel muy principal.

Se prepara
a sitiar a
Ciudad Rodrigo.

Dio entonces Lord Wellington comienzo a los preparativos que exigía la formalización del sitio de Ciudad Rodrigo. Le dejó para su empresa, según ya indicamos, sumo despacio lo que ocurría en las demás partes de España, y tampoco le perjudicaron las operaciones de los partidarios que andaban cerca, singularmente las de Don Julián Sánchez.

Coge D. Julián
Sánchez
al gobernador
francés
de aquella plaza.

Entre otros hechos de este, por entonces notables, cuéntase el acaecido el 15 de octubre en las cercanías de Ciudad Rodrigo. Sacaban los enemigos su ganado a pastar fuera, y deseoso Sánchez de cogerle, armó una celada con 360 infantes y 130 jinetes en ambas orillas del Águeda corriente abajo. A la propia sazón que acechaban los nuestros y se preparaban a la sorpresa, salió de la plaza a hacer un reconocimiento con 12 de a caballo el gobernador francés Renaud, y emparejando parte de los emboscados con él y su escolta, apoderáronse de su persona por la izquierda del río, al paso que por la derecha apresaron los otros unas 500 reses de ganado vacuno y cabrío. Desesperábase Renaud por su infortunio, y Don Julián tratando de consolarle, le dio una cena acompañada de música y tan espléndida como permitían las circunstancias de su vario e inestable campo.

Carta de Don
Carlos de España
al de Salamanca.

También molestaba España a los enemigos, e irritado de que el general Mouton, comandante de unas tropas que entraron en Ledesma, hubiese arcabuceado a 6 prisioneros nuestros 24 horas después de haberlos cogido, hizo otro tanto con igual número de franceses, escribiendo en 12 de octubre al gobernador de Salamanca Thielbaud una carta en que se leían las cláusulas siguientes:[*] (* Ap. n. [17-2].) «Es preciso que V. E. entienda y haga entender a los demás generales franceses que siempre que se cometa por su parte semejante violación de los derechos de la guerra, o que se atropelle algún pueblo o particular, repetiré yo igual castigo inexorablemente en los oficiales y soldados franceses... y de este modo se obligará al fin a conocer que la guerra actual no es como la que suele hacerse entre soberanos absolutos, que sacrifican la sangre de sus desgraciados pueblos para satisfacer su ambición o por el miserable interés, sino que es guerra de un pueblo libre y virtuoso, que defiende sus propios derechos y la corona de un rey a quien libre y espontáneamente ha jurado y ofrecido obediencia, mediante una constitución sabia que asegure la libertad política y la felicidad de la nación.» ¡Esto decía España en 1811!

5.º Ejército
español.

A la derecha de Lord Wellington, D. Francisco Javier Castaños con el 5.º ejército, y auxiliado por las tropas del general Hill, dio no poco que hacer a los franceses.