Sangrienta batalla por ambas partes; pues en ella y en sus inmediatas consecuencias, contaron los franceses entre los heridos a los arriba indicados Marmont y Bonnet, y entre los muertos a los de la misma clase Ferey, Thomières y Desgraviers. Ascendió a mucho su pérdida de oficiales y soldados, con 2 águilas, 6 banderas y unos 11 cañones: cerca de 7000 fueron los prisioneros. Costó también no poco a los aliados la victoria, y no menos que a 5520 subieron los muertos y heridos: hubo de estos muchos jefes, y entre los primeros se contó al general Le Marchant. Don Carlos de España y Don Julián Sánchez tuvieron algunos hombres fuera de combate; y aunque no tomaron parte activa en la batalla, por mantenerse de reserva con otras divisiones del ejército aliado, no por eso dejaron de ejecutar con serenidad y acierto las maniobras que les prescribió el general en jefe.

Gracias
concedidas
a Wellington.

En recompensa de jornada tan importante, y a propuesta de la Regencia del reino, concedieron las Cortes a lord Wellington la orden del Toison de oro; regalándole el collar Doña María Teresa de Borbón, princesa de la Paz, conocida en este tiempo bajo el título de condesa de Chinchón, collar que había pertenecido a su padre el infante Don Luis, y de que hacía don aquella señora a tan ilustre capitán en prueba del aprecio y admiración que le merecían sus altos hechos. También recibió lord Wellington del parlamento británico gracias, mercedes y nuevos honores.

Continúan
retirándose
los franceses.

Prosiguieron los franceses su retirada, y se reconcentraron en Tudela y Puente de Duero, a la derecha de este río. Fueron tras ellos los ingleses, si bien tenían que parar su consideración en el rey José, que con la mayor parte de su ejército del Centro y otras fuerzas se adelantaba por Castilla la Vieja.

Avanza José
de Madrid a
Castilla la Vieja.

Había salido de Madrid el 21 de julio trayendo consigo más de 10.000 infantes y 2000 caballos. En su número se contaba la división italiana de Palombini, procedente de Aragón. Habíala llamado José para engrosar sus fuerzas, y en el mismo día 21 había entrado en Madrid. Estaban ya el 25 los puestos avanzados de este ejército en Blasconuño, y allí les cogieron los aliados unos cuantos de sus jinetes con 2 oficiales. Supo José a poco la derrota de Salamanca, y desde la fonda de San Rafael, en donde se albergaba, tomó el 27 la ruta de Segovia, en cuyo punto, adoptando una estancia oblicua sobre el Eresma, sin abandonar las faldas de las sierras de Guadarrama ni alejarse mucho de Madrid, conseguía proteger la marcha retrógrada de Clauzel, amagando el flanco de los ingleses.

No dejó por eso lord Wellington de acosar a sus contrarios, obligándolos a continuar su retirada vía de Burgos, y a abandonar a Valladolid. Entró en esta ciudad el general en jefe inglés el 30 de julio, y acogiéronle los moradores con júbilo extremado.

Guerrilleros
en Castilla.

Derramados los guerrilleros de Castilla la Vieja en torno del ejército británico, ayudaban a molestar al francés en su retirada, y el llamado Marquinez cogió el mismo día 30, en las cercanías de Valladolid, unos 300 prisioneros.