Ni dejaron tampoco de inquietar al enemigo por el propio tiempo los diferentes cuerpos de que se componía el séptimo ejército, y que ascendían a unos 12.000 infantes y 1600 caballos, ayudados en las costas de Cantabria por las fuerzas marítimas inglesas. Colocose Don Juan Díaz Porlier entre Torrelavega y Santander, y ejecutando diversas maniobras disponíase a atacar esta ciudad Evacúan
los franceses
a Santander. cuando los enemigos la evacuaron, como también toda aquella costa, excepto el punto de Santoña. Porlier entró en Santander el 2 de agosto, y allí proclamó con pompa la Constitución, haciendo el saludo correspondiente por tan fausto motivo los buques británicos fondeados en el puerto.

Sucesos
en Vizcaya.

Avanzó Porlier en seguida a Vizcaya, cuya capital Bilbao habían desamparado los enemigos en los primeros días de agosto. Reunido allí con Don Gabriel de Mendizábal, general en jefe del séptimo ejército, y con Don Mariano Renovales, que mandaba la fuerza levantada por el señorío, se apostaron juntos en el punto llamado de Bolueta para hacer rostro al francés, que, engrosado, revolvía sobre la villa de Bilbao. Le rechazaron los nuestros completamente el 13 y 14 del mismo agosto. El 21 insistieron los enemigos, regidos por el general Rouget, en igual propósito mas no con mayor ventura, teniendo al fin que acudir en persona el general Caffarelli para penetrar en aquella villa, como lo verificó el día 28. Pero siendo el principal objeto de los franceses socorrer y avituallar a Santoña, luego que lo consiguieron abandonaron otra vez a Bilbao el 9 de septiembre. Entonces celebráronse allí grandes festejos, se presentó la junta diputación y, convocándose la general, se instaló esta el 16 de octubre presidida por Don Gabriel de Mendizábal, se publicó la Constitución y, conforme a ella, después de haber examinado dicha junta el estado de armamento y defensa de la provincia, hicieron sus individuos dejación de sus cargos para que los habitantes usasen a su arbitrio de los nuevos derechos que les competían.

A poco depositaron la confianza en Don Gabriel de Mendizábal, a fin de que indicase los individuos que juzgase más dignos de componer la nueva diputación, recayendo el nombramiento en las mismas personas que designó aquel general. Unidos todos, continuaron haciéndose notables esfuerzos en los meses que restaban de 1812, con deseo de inquietar al enemigo y poner en más orden la tropa alistada y la exacción de arbitrios. Longa, dependiente de este distrito, coadyuvó a estos fines molestando a los franceses, señaladamente en un encuentro que tuvo en el valle de Sedano al acabar noviembre, en donde sorprendió al general Fromant, matándole a él y a mucha gente suya, y cogiéndole bastantes prisioneros. Después atacó a los que ocupaban las Salinas de Añana y les tomó el punto y 250 hombres, habiendo también destruido los fuertes de Nanclares y Armiñón, que abandonó el enemigo. No bastaron sin embargo tales conatos para impedir que, al cerrar del año, el mismo 31 de diciembre, ocupasen nuevamente los franceses la villa de Bilbao. Contratiempo que era de temer sobreviniera por la situación topográfica de aquellas provincias aledañas de Francia, y de conservación indispensable para el enemigo, en tanto que permanecieron sus tropas en Castilla, pero que compensó grandemente la suerte en el año inmediato de 1813, en que amanecieron días prósperos para el afianzamiento de la independencia peninsular.

Sale Wellington
de Madrid
y pasa a
Castilla la Vieja.

Salió lord Wellington de Madrid el 1.º de septiembre, habiendo alcanzado con la toma de la capital dar aliento a los defensores de la patria, libertar varias provincias y, más que todo, producir en la Europa entera una impresión propicia en favor de la buena causa. Para añadir otras ventajas a las ya conseguidas, pensó en continuar la guerra sin dar descanso al enemigo, y mandó que en Arévalo se juntasen en su mayor parte las fuerzas aliadas.

Sucesos
en Andalucía.

Allí le dejaremos ahora para volver los ojos a las Andalucías. La victoria de Salamanca, la entrada de los aliados en Madrid, el impulso que por todas partes recibió la opinión, y la necesidad de reconcentrar el enemigo sus diversos cuerpos, eran sucesos que naturalmente habían de ocasionar prontas y favorables resultas en aquellas provincias; mayormente desamparadas las de Castilla la Nueva y recogido a Valencia José y su ejército del Centro, movimiento que embarazaba la correspondencia con los franceses del mediodía, o permitía solo comunicaciones tardías e inciertas.

Nada digno de referirse había ocurrido en las Andalucías desde la acción de Bornos, ni por la parte de la sierra de Ronda, ni tampoco por la de Extremadura. La expedición que el general Cruz Mourgeon había llevado en auxilio de Don Francisco Ballesteros, después de volver a la Isla de León, y de hacer un nuevo desembarco y amago en Tarifa, tornó a Cádiz por última vez en los primeros días de agosto; y rehecha y aumentada se envió, a las órdenes del mismo general Cruz, al condado de Niebla, tomando tierra en Huelva en los días 11 y 15 del propio mes.

Por su lado lord Hill, después de su excursión al Tajo, en que había tomado los fuertes de Napoleón y Ragusa, permanecía en la parte meridional de Extremadura con las fuerzas anglo-portuguesas de su mando, y asistido del quinto ejército español, no muy numeroso. Observaban allí unos y otros los movimientos del cuerpo que regía el general Drouet. Mas ahora tratose de maniobrar de modo que hostilizasen al mariscal Soult y a los cuerpos dependientes de su mando las tropas aliadas que andaban en su torno, y las obligasen a acelerar la evacuación de las Andalucías, cuya posesión no podía el enemigo mantener largo tiempo, después de lo ocurrido en las Castillas durante los meses de julio y agosto.