Algunas
maniobras
y sucesos.
A poco, saliendo los aliados de aquel punto, avanzaron, y Suchet juzgó prudente reconcentrar sus fuerzas alrededor de San Felipe de Játiva, en cuya ciudad estableció sus cuarteles, engrosado con gente suya de Cataluña, y con dos regimientos que de Teruel le trajo el general Paris. Levantó en San Felipe obras de campaña, y construyó sobre el Júcar, cerca de Alberique, un puente de barcas. Era su propósito no retirarse sin combatir, a no ser que le atacasen superiores fuerzas.
Pudieron luego desvanecerse cualesquiera recelos que le inquietaran, porque el 19 volvieron a replegarse los aliados sobre Alicante, noticiosos de que se acercaba al reino de Valencia José con su ejército del Centro. Súpolo Suchet el 23, y más alentado mandó al general Harispe que se adelantase camino de Madrid para facilitar los movimientos del intruso. El 25 estaban ya reunidos todos, verificando en breve lo mismo, aunque muy mal parado, el general Maupoint, quien saliendo de Madrid con un regimiento de línea y algunos húsares, y habiendo libertado, en su paso a Valencia, la guarnición de Cuenca, estrechada de los nuestros, viose acometido cerca del río Utiel por Don Pedro Villacampa, y deshecho con pérdida de 2 cañones, de los bagajes y de más de 300 hombres.
Entra José
en Valencia.
Las fuerzas que traía José se componían de las divisiones de los generales Darmagnac y Trelliard, de muchos destacamentos y depósitos de los ejércitos suyos de Portugal, del Centro y del Mediodía, de la división de Palombini, y de algunos cuerpos españoles a su servicio, inclusa su guardia real, ascendiendo la totalidad a unos 12.000 combatientes. Los militares inválidos, los empleados y los que seguían a aquel ejército por sus compromisos aumentaban mucho la cuenta, subiendo el consumo a 40.000 raciones de víveres, y a 10.000 de paja y cebada. José entró en Valencia el 26 de agosto, esmerándose el mariscal Suchet en el recibo que le preparó.
Llega Soult
al reino
de Valencia.
Acrecidos en tan gran manera por esta parte los medios del enemigo, dificultoso era tomasen los aliados la ofensiva, y así muchas de sus fuerzas mantuviéronse en Alicante; otras emprendieron acometimientos y correrías hacia la Mancha, en donde se juntaron con el general Hill: obligaban las circunstancias a obrar cada día más precavidamente. El mariscal Soult había ido adelantándose hacia el reino de Valencia por el camino de Ciézar, después de haber pasado el Segura en Calasparra. Su ejército había padecido bastante; pues aunque no le molestaron los españoles, desamparando los moradores sus hogares, le escasearon mucho los mantenimientos y demás auxilios.
Púsose este en comunicación el 2 de octubre con los ejércitos de Suchet y el Centro, ocupando las estancias de Yecla, Albacete, Almansa y Jorquera. Pidió el mariscal Soult al rey José unos días de reposo, indispensable para sus tropas harto cansadas, y conveniente para meditar con detención el plan que debía adoptarse en días apurados como los que corrían.
Entre tanto, aquel mariscal no dejó ociosa una parte de su ejército, pues dio orden a Drouet, conde d’Erlon, jefe del quinto cuerpo y ahora también de la vanguardia, Acomete Drouet
al castillo
de Chinchilla. de que se apoderase del castillo de Chinchilla, antiguo y de poco valer, guarnecido por 200 hombres que capitaneaba el teniente coronel de ingenieros Don Juan Antonio Cearra. En 3 de octubre embistieron los franceses el recinto, y abrieron brecha al cabo de pocos días. Mantúvose el gobernador sordo a las propuestas que se le hicieron de rendirse, insistiendo en su negativa, hasta que el día 8 tuvo la mala suerte de que cayese un rayo y le hiriese, matando o lastimando a unos 50 de sus soldados. Le toma. Forzoso se hizo entonces el capitular; pero se verificó con honor, y dejando sin mancilla el lustre de nuestras armas.
Elío sucede
a Don José
O’Donnell
en el mando
del segundo
y tercer ejército.