Entra
en Zaragoza
y se mete después
en Francia.
Entró Clauzel en Zaragoza el 1.º de julio, en cuya ciudad se detuvo poco, situándose sobre el Gállego, de donde igualmente partió muy en breve, inclinándose en un principio al camino de Navarra, de lo que se arrepintió luego marchando en seguida a Francia por Jaca y Canfranc. Llegó a Oloron, y desde allí entendiose y obró en adelante de acuerdo con las demás tropas de su nación que se habían retirado de España por las vertientes septentrionales del Pirineo y riberas del Bidasoa. Mina, persiguiéndole, parose a cierta distancia de Zaragoza, en donde no tardaremos en volver a encontrarle.
Estancias
de los aliados.
Desembarazado así lord Wellington de los ejércitos franceses que pudieran incomodarle de cerca en España, sentó sus reales en Hernani como punto más céntrico, y colocó el ejército anglo-hispano-portugués en las provincias de Guipúzcoa y Navarra, aquende los montes, corriendo desde el Bidasoa arriba hasta Roncesvalles, en cuyo más apartado sitio y al nacimiento del sol hallábase Don Pablo Morillo, del mismo modo que se extendía al ocaso y en el extremo opuesto, por Vera, Irún, Fuenterrabía y Oyarzun, el grueso del cuarto ejército español.
Pone
Wellington sitio
a San Sebastián
y Pamplona.
Diligentemente resolvió entonces Wellington emprender los sitios de San Sebastián y Pamplona. Encargó el de la primera plaza a Sir Thomas Graham con la quinta división británica del mando del general Oswald y algunas fuerzas más; y el de la segunda, que se redujo a bloqueo, al conde del Abisbal, asistido del ejército de reserva de Andalucía, al que se agregó poco después la división de Don Carlos de España que dejamos repartida en Zamora, Ciudad Rodrigo y otros puntos. Empezose el cerco de San Sebastián en los primeros días de julio, y no tardó mucho en estrecharse el de Pamplona.
Resultado
de la campaña.
De este modo, y en menos de dos meses, despejose de enemigos el reino de León, ambas Castillas, las provincias Vascongadas y Navarra, viéndose también reconquistados o libres todos los pueblos allí fortalecidos, excepto Santoña y las dos plazas recién nombradas. Campaña rápida y muy dichosa que ayudó a mejorar igualmente la suerte de nuestras armas, no tan feliz, en las provincias de Cataluña, Aragón y Valencia.
Valencia.
En ellas quedaron hasta cierto punto descubiertos los enemigos con tales sucesos, columbrando pronto el mariscal Suchet lo crítico de su estado. Antes, y en los meses de mayo y junio, llevadero se le hizo todo con su diligencia y maña, inutilizando por aquella parte los esfuerzos de los aliados o equilibrándolos; mayormente cuando, fortalecida la línea del Júcar después de la acción de Castalla, había acercado a Valencia la división de Severoli que estaba en Aragón, e interpuesto la brigada de Pannetier entre aquella ciudad y Tortosa; con lo que amparaba su flanco derecho y espalda, y podía no menos caer sobre cualquiera paraje que se viese amenazado repentinamente.