Victoria
que consiguen
los españoles.
Vencidos pues los franceses en todos los puntos y rechazados hasta dentro de su territorio, tuvo remate esta acción del 31 de agosto muy gloriosa para los españoles, y que dirigió con acierto Don Manuel Freire. La llamaron de San Marcial del nombre de la sierra así dicha: sierra aciaga en verdad para el extranjero, como lo atestigua la ermita que se divisa en su cumbre, fundada en conmemoración del gran descalabro que padecieron allí los franceses el día de aquel santo y año de 1522, en un combate que les ganó Don Beltrán de la Cueva, primogénito de los duques de Alburquerque.
Perdieron los españoles en esta jornada entre muertos y heridos 1658 hombres, más los franceses; muy pocos los anglo-lusitanos, no habiendo apenas tomado parte en la acción. Lord Wellington se presentó solo a lo último, excitando su vista gran entusiasmo y aclamaciones en los españoles, de cuyas tropas dijo aquel general «se habían portado en San Marcial cual las mejores del mundo.»
Atacan
los aliados
el castillo
de San Sebastián.
Firme no obstante se mantuvo aún el castillo de San Sebastián desechando el general Rey proposiciones que le hicieron los aliados el 3 de septiembre; por lo cual resolvieron estos avivar sus ataques y cargar de recio. Para ello empezaron el 5 por tomar el convento de Santa Teresa, contigua su huerta al cerro del castillo, y desde donde, por las cercas, molestaban los enemigos a los sitiadores.
Se rinde.
Terminadas después las baterías de brecha, y en especial una de 17 piezas que ocupaba el terraplén del hornabeque de San Carlos, descubriéronse el 8 los fuegos, asestándolos el inglés contra el castillo y las obras destacadas del mirador y batería de la reina, y contra otras defensas situadas por bajo. 59 cañones, morteros y obuses vomitaron a la vez destrucción y estrago, de manera que no pudiendo el enemigo aguantar su terrible efecto, tremoló a las doce del mismo día 8 bandera blanca, capitulando en seguida. De toda la guarnición restaban vivos solo 80 oficiales y 1756 soldados: los demás hasta 4000 habían perecido en la defensa de la plaza y del castillo. Costó a los ingleses el sitio 2490 hombres entre muertos, heridos y extraviados.
Estado
de Cataluña.
Vese cuán próspera se mostraba la fortuna a los nuestros por esta parte; no tanto por Cataluña. Dejamos a lord Bentinck, al finalizar julio, sitiando a Tarragona con la división de Whittingham y la primera del tercer ejército, apostadas las otras en las inmediaciones. La plaza quedó del todo embestida el 1.º de agosto. También se avecindó allí el general Copons con su ejército, y molestó a los franceses en sus comunicaciones, y les destruyó o atajó sus subsistencias.
Reencuentro
en Sadurní.