—¿Cómo es la guerra?—exclamó por último.

—Pelear unos contra otros, á ver quién gana.

—¿Los buenos con los malos, papá?

—Sí; los buenos con los malos.

—Tío Alejandro es bueno—declaró Angel.—¿Y cómo pelean?

—Con fusiles, con espadas, con cañones.

El niño batió palmas.

—Me has de llevar, papá. Me has de llevar.

—¡Pobretín!—suspiró Carlos.—La guerra no es para chiquillos.

—¿Es para hombres grandes?