—Ya lo creo.

—Ponga usted en el baño un frasco entero de colonia... ¿Habrá colonia?

—Sí, señora, sí.

—¿Y toallas finas, y jabón de violeta?

—De violeta no sé si habrá. De todos modos, será buen jabón. ¿Pediremos el de violeta á la perfumería?

—Es tarde. Estará cerrada. Es igual. Cualquier jabón. Deseo bañarme pronto.

—¿No cena la señora?

—Después del baño...

—Que te aproveche—pronunció Farnesio—. Yo no cenaré: me encuentro algo indispuesto. Mañana tenemos mucho que hablar, pero no por la mañana, puesto que...—Se le quebró el acento; sobrevino carraspera.

—Ya, ¡el entierro!—dije con naturalidad—. ¡Y yo sin manto de luto para las misas! ¿Cómo se llama usted?—pregunté vuelta hacia la dueña.