V
Intermedio lírico.
Llego á Madrid de sorpresa, y la alarma de Farnesio es indecible.
—¿Pero qué ha sucedido? ¿No te encontrabas bien? ¿Algún disgusto?
—Nada... Convénzase usted de que yo estoy donde me lo dicta mi antojo.
—Es que tu tío me escribió que te quedarías con ellos hasta el otoño, y que ibais á dar una vuelta por Biarritz y París.
—Esos eran sus planes. Los míos fueron diferentes.
La cara de D. Genaro adquirió una expresión de ansiedad tal, como si viese abrirse un abismo.
—¿De modo que... lo de José María...?