Decía todo esto Juncal mientras aplicaba compresas empapadas en árnica y vendaba el brazo de don Gabriel.

—Creo—respondió el paciente—que usted habla así por lo mismo que domina su arte y no teme competencias. No todos los médicos pensarán como usted en ese punto...

—Pensar, tal vez, pero no quieren confesarlo; hasta los hay que persiguen de muerte á los algebristas. Los más encarnizados aún no son los médicos, sino los veterinarios,—porque los atadores curan indistintamente á hombres y animales, no reconociendo esta división artificial creada por nuestro orgullo. Eh?

El médico miró á don Gabriel como reclamando su aquiescencia á este rasgo de osadía científica. Don Gabriel sonrió. Se había terminado la cura, y bajaba la manga para vestirse otra vez.

—Y decir—murmuraba el médico ayudándole á pasar un brazo por una manga—que se ha llevado usted ese barquinazo por meterse á redentor de un hipopótamo de cura,..... de un parroquidermo! Suerte tuvo en dar con usted. Yo lo dejo allí en escabeche para toda su vida.

Esto lo insinuaba Juncal con la secreta esperanza de provocar al viajero á espontanearse en política, para saber cómo pensaba y tener el gusto de discutir; pero se llevó chasco, pues don Gabriel no se dió por aludido, contentándose con hacer un leve ademán, que podía significar:—Usted y cualquiera persona regular obraría como yo.

—Ahora—ordenó Máximo—procure usted no hacer con ese brazo movimiento alguno, pues estas lesiones las cura la paciencia. Quietud y más quietud.

—¡Qué diablura!—exclamó don Gabriel incorporándose.—El caso es que para montar á caballo, tendré sin remedio que usar de él... Porque es el izquierdo.

—Bah! Las caballerías de aquí, lo mismo se rigen con la derecha que con la zurda. Mejor dicho, con ninguna de las dos. Ellas hacen lo que les da la real gana, y salen disparadas así que ven una hembra, y muerden, y bailan el walse, y otros excesos.... ¿A dónde quería usted ir? Si no es indiscreción.

—De ninguna manera. Tengo que ir á la rectoral de Ulloa, y después á los Pazos, á casa de... mi cuñado.