—Sola, no. El amante debe de ser cómplice.

—¿Hay amante?

—Ya lo creo. En las aldeas, si V. escarba bien, salen sapos y culebras, lo mismo que en las grandes capitales. Somos de igual pasta aquí ó acullá. Hay amante, y lo mejor del caso es que parece ser un cuñado.... uno que estuvo casado con la propia hermana del muerto. Yo no he tomado aún declaración á nadie, más que á la mujer que va presa, la cual, por ahora, no ha contestado sino vaguedades; yo tampoco insistí mucho; todo se andará, y al principio se debe tantear más que ahondar; pero los civiles habían charlado con las comadres de la aldea, y desde que me informaron de que ella y el cuñado.... (Priego juntó las yemas de los índices), dije yo para mí...., tate, aquí tenemos el hilo.

—¿Y ha preso V. al cuñado?

—Se le busca.... Ya caerá. El tunante, por aparentar, dijo ayer que se marchaba de la parroquia, que iba á Marineda á no sé qué diligencias y menesteres.... y en vez de marcharse á la noche, se largó de madrugada, realizado ya el gatuperio.... La hazaña (prosiguió el Juez, comprendiendo por la fisonomía de Moragas que oía con avidez los detalles) debió de suceder ayer noche, cuando Román el carretero volvía de llevar un carreto de arena á dos leguas, al alto de Chouzas. Á la cuenta, él solía venir algo peneque. No sé cómo harían el pájaro y la pájara para sacarlo de casa y convencerlo de que se fuese al montecito, donde lo despacharon á hachazos, deshaciéndole la cabeza....

—La tiene terrible (confirmó el Secretario). Parece una sandía machacada.... Lo que á mí me llama la atención es ver allí tan poca sangre, cuando debía estar inundado el suelo....

—Eso es raro (indicó Moragas). Me huele á que lo matarían en otro sitio.... Verdad que por ahora....

—Estamos empezando, Sr. Moragas; estamos empezando (respondió el Juez, que no empezaba, sino que acababa de atizarse el segundo tanque del Gallo). Ahora también les toca á Vds. emitir dictamen.... Ahí va la víctima, en su propio carro, á que le hagan en Marineda el debido reconocimiento y una autopsia formal.... Y en poniendo á buen recaudo la pájara y el pájaro, ellos cantarán y todo saldrá á relucir.... Advierta V. que no hace seis horas que he tenido conocimiento del caso (añadió el Juez, que no se hallaba, realmente, muy descontento de sí mismo y de su penetración y sagacidad para coger desde luego una pista).

—¿Y.... ella?—preguntó Moragas que no perdía de vista á la acusada.

—Ella...., ella, tan agua mansita y tan modosa como V. la ve, debe de tener un rejo de mil diablos. Estaba tranquila, igual que V. está ahí, rodeada de dos ó tres vecinas que la acompañaban, desde que se descubrió el cadáver, y sin echar ni una lágrima. Tampoco las echó cuando la interrogué apretándola un poco, y cuando ordené la detención. Á mis preguntas ha contestado sin fanfarronería, sin miedo, sin precipitación, con una calma asombrosa, diciendo que su marido volvió anoche á la hora de costumbre; que cenaron en paz; que la mandó acostarse, diciendo que él tenía que salir, y que dejase la puerta entornada; y que, como muchas noches se entretenía en la taberna, ella se durmió, y sólo á la madrugada, al despertarse, echó de menos al marido, sabiendo á cosa de las once que había aparecido muerto en el pinar.—Le digo á V. que la individua....