Rojo hizo el ademán de juntar los dos pulgares por su cara externa, y el gesto del que sufre un dolor cruel. Moragas mostró expresivo asombro.
—¡Tormento!—exclamó espantado, recordando las afirmaciones de Lucio Febrero y comprendiendo la verdad que encerraban.
Rojo sólo contestó con una inclinación de cabeza, clavando la quijada en el pecho. Moragas apretó los puños y soltó un terno á media voz. Dominóse al cabo de algunos segundos el filántropo, y dejando caer sobre Rojo una mirada mitad compasiva, mitad irónica, preguntó:
—¿De modo que.... por fin.... tuvo V. que.... trabajar? ¿Y cómo se las compuso? Porque V. no sabía....
—No sabía.... ¡ya se ve que no! Y temía.... vamos.... un fracaso, no fuera á alborotarse el público, y á silbarnos ó apedrearnos.... Pero salí del apuro, porque el hijo del oficial público que había en Marineda antes que yo, vino á verme y me dijo: «No se aflija, Rojo, que yo le ayudaré. Saldrá bien del compromiso. ¡Palabra de honor! Yo no he trabajado nunca; pero no necesito: ya sé como se hace, y hasta parece que me lleva afición á hacerlo. Si tuviese como V. los méritos del servicio militar, para mí y no para V., sería la plaza. Ahora ya la tiene V. y por muchos años la disfrute. Pero no pase cuidado, que hemos de quedar con honra. Yo subiré con V. al tablado haciendo de ayudante, por si hubiese la menor dificultad; yo le prepararé los chismes, que han de estar como la propia seda, y yo le explicaré allí la habilidad.... Este es el oficio del aguador, que se aprende al primer viaje.» Y así fué. Tan bien lo hizo, que le regalé tres duros. Fuera de dar vuelta á la cigüeña...., puede decirse que á aquel lo despachó el muchacho.
Moragas se contenía. Á seguir su impulso repentino haría alguna barbaridad muy gorda. Pero bajo el movimiento de indignación había un sentimiento persistente de conmiseración indefinible. El alma abyecta y entumecida de Rojo era su presa. El apóstol laico no quería renunciar á la romántica obra de misericordia.
—Y.... ¿cuántas veces volvió V. á.... trabajar?—preguntó conteniéndose.
—Cinco.