—¡Bah! Exageras.

—¡Qué he de exagerar! No rebajo un cristiano de los ciento cuarenta y cuatro mil. Aquí conservo ejemplares del folletito, parto de la musa de mi reverendo ex suegro el señor Baldwin, o, mejor dicho, de la pastora. Mira ese grabado: la mujer encarnada sobre la bestia bermeja. ¡Qué mono! Representa a Roma. ¿No ves la tiara?

—Pero entonces, aquella señora Baldwin tan fina y tan lista... ¿está loca, o qué?

—No sé qué responderte. Me da en qué pensar. Acaso ellos son más ilusos que nosotros, los latinos decadentes. Creo que la cultura y la sensatez de esa gente no pasan del exterior: barniz simpático, que encubre un fanatismo delirante y una intransigencia cruel. Mo, educada de otra manera, sería un encanto de muchacha: no puede negarse. Porque hay allí tesoros... Pero le han inoculado el virus...

—¡Anda! ¡Toma el ave fénix... la mujer del porvenir!

—¡Qué quieres! —profirió con amargura Luis—. Yo tengo el defecto de ver claro...

—¿A última hora?

—¡Más vale tarde que nunca! —añadió con despecho—. He penetrado más allá de la cáscara... y resulta que era de plaqué y saltaba al apoyar el dedo. Hoy por hoy, no sé si te diga que prefiero el tipo de nuestra mujer ignorante y cerril a una marisabidilla como Mo. Las cosas a medias, los conatos siempre tienen algo de aborto, cierto sello ridículo. La instrucción de Mo es embolada, es ñoña; solo sirve para confirmar preocupaciones, no para desterrarlas dejando libre el campo intelectual. A Mo la han enseñado a pintar, pero sin estudio del modelo vivo, flores y pájaros únicamente; Mo toca el piano... como cualquiera: a Shakespeare lo lee, conformes... pero en edición expurgada; Mo conoce la historia de su país... según un compendio para niños; en suma, chacho, yo que creía encontrar su espíritu igual al de un varón... y me suena a hueco, lo mismo que el de las demás hembras.

—¿Y cuándo has notado eso? —pregunté al oportunista.

—¡Bah! inmediatamente —afirmó alzando los hombros—. Pero no quería convencerme, porque... —Riose nerviosamente—. ¡Esto del amor es una cosa empecatada!