Estas lágrimas son ruegos mudos; deseos, ansias, flechas rectas al blanco; estas lágrimas ungen, ablandan, punzan, mueven y fuerzan.
Son la bebida que aduerme y son el rocío sobre la tierra seca, surcada del escorpión.
Al caer ellas en lo árido, verdea y cría espiga.
Acrecienta, mujer, el lago maravilloso, baño de palomas, baño del Serafín.
Cada lágrima te acerca á mí un paso; y según lloras, gemas irisadas por luces de felicidad van recamando tus vestiduras nupciales”.
CUARTA MEDITACIÓN.—CANCIÓN DE BODAS
Apenas entré en el lago, cayóse mi vieja piel, mi piel de serpiente.
Angel me creía en mi orgullo, y serpiente era.
Mi nueva piel blanquea como el lino lavado y asoleado, y las lágrimas adheridas á su superficie me visten enteramente de una túnica de gemas finas, de oriente suave.