Casandra.—¡Á pesar de todos!

Belerofonte.—De todos y de todo.

Casandra.—De aquí á mañana, ¡cuánto tiempo!

Belerofonte.—Acortémoslo. No me separo de ti hasta que amanezca.

Casandra.—De aquí al amanecer, ¡qué corto plazo!

Belerofonte.—Ya declina la luna.

Casandra.—Y el aroma del nardo es menos penetrante.

Belerofonte.—Todavía embriaga.

Casandra.—Desfallece con él mi espíritu.

Belerofonte.—¡Qué silencio tan dulce!