Despiertos, nos engañamos, nos mentimos, por la compresión que ejerce el mundo ajeno. Dormidos, sale afuera lo entrañable, lo que ni sabíamos que llevábamos dentro, tan recóndito. En sueños toma forma radiosa la vaguedad, lo obscuro resplandece.
Soñando se me derrumbaron mis convicciones, me sentí cambiado; otra es ya mi fe, ó por mejor decir, lo que es fe, no la tengo; al contrario, vivo de dudas y de incertidumbres; también dudar es un modo de vivir y de creer; antes imaginé poseer método para realizar un poco de arte; ahora no sé por dónde ir: la perfección antigua me desespera y abruma; los rumbos nuevos me hacen parpadear, lo mismo que si estuviese mirando á un foco eléctrico muy intenso.
Minia me ha aconsejado:
—No se crucifique. No disperse su espíritu. Usted no puede seguir las huellas de ningún pintor antiguo. Entre los modernos, para atravesar el período de imitación, mortificante pero forzoso, elija al maestro que mejor se adapte á su modo de ser, y después de chuparle los tuétanos, mátele dentro de usted mismo. De los antiguos, sin embargo, podría usted sorprender secretos. Me han asegurado que Lehnbach, de absolutísimo incógnito, haciendo creer en su país que viajaba por Grecia, se estuvo un año aquí, copiando á Velázquez en el Prado, apoderándose de procedimientos que saca á relucir ahora.
—Á Goya copiaría yo más bien—respondí.
—Sí; tiene con su alma de usted mayores afinidades. Cada día sube Goya. Su decadentismo castizo le preservaría á usted del afrancesamiento á que está muy expuesto. ¡Sobre todo, si se apodera de usted Espina Porcel, que debe de ser una vampira!
La verdad es que Espinita, como pueda, arrolla los tentáculos al cuerpo. Sin duda no tiene qué hacer en Madrid, y no sale de mi taller; me acapara.
Veré si emborronando estas hojas consigo definir lo que me sucede con Espinita...
En primer lugar, dicho sea en buen hora, de no estar enamorado de ella, según la gente diagnostica el enamoramiento... ah, de eso tengo seguridad completa.
Vería á Espina arrastrada por la corriente de un río, destrozada por la explosión de una bomba de dinamita; la vería entrar en una casa inequívoca... y me sería igual.