»Esto nos dice la Historia y esto nos revelan también, con viva aunque muda elocuencia, los monumentos arquitectónicos.
»Puéblanse desde entonces las montañas del pueblo vasco de ermitas, pobres, agrestes, desprovistas de ornato y de reducidas dimensiones; sus valles ostentan en cambio gallardas basílicas, enriquecidas con todas las galas de un arte que había realizado o realizaba aún las más preciadas conquistas en otras comarcas.»
¿Por qué fases había pasado el espíritu religioso de Álava antes de que su conversión al cristianismo le llevase a elevar estas ermitas y basílicas cristianas?
«Difícil es—nos dice el Sr. Carreras y Candi en su Obispado y fueros de Álava—el estudio y conocimiento de la religión que profesaban los íberos o cúskaros, aborígenes.
»Difícil es seguir la evolución religiosa de los antiguos tiempos cuando falta toda fuente histórica. Dentro del terreno de la hipótesis es creíble que, tanto el paganismo romano como el cristianismo, se introducirían por Álava de las provincias vascongadas.
»De los primitivos siglos cristianos no ha quedado ni en Álava ni en territorio vasco, un solo monumento que pueda decirnos en qué época se introdujeron allí las doctrinas de Jesucristo.»
Por su parte, el P. Enrique Flórez, en su España sagrada, habla de que en la división de Constantino, al tratar de los cinco metropolitanos de España, se incluyen obispados en esta región.
Don Ladislao de Velasco, en Los Eúskaros, refiriéndose al santo más antiguo de Álava, San Prudencio, dice que «unos le hacen figurar en el siglo III, otros en el IV y así sucesivamente hasta el siglo XII».
A pesar de esta incertidumbre, acaso no sería descaminado el asentar que el primitivo rito vasco fué el rito celta, el cual duró hasta la venida a España de Santiago apóstol. Discípulos de Santiago tal vez fueron iniciadores de los primeros cultos y tal vez la primera generación cristiana alzó en Álava, como en otras partes, el primer testimonio de su ardor neófito: los calvarios. Los panoramas, tan propicios para representar el Monte de las Calaveras; la abundancia de árboles, tan próvida para suministrar las cruces; el contraste de aquella raza belicosa, ruda y feroz, con la divina suavidad evangélica del Sermón de la Montaña.
Española, porque en su unión con castellanos y navarros había echado frente al moro los cimientos de la Reconquista, que inició Asturias; cristiana, porque Santiago o sus discípulos labró o labraron su alma ingenua con los cinceles catequistas; al comenzar el siglo VIII comienza Álava a incorporarse a la cultura de su tiempo.