Críticos de arte tan reputados como los Sres. D. José Ramón Mélida, D. Francisco Alcántara y D. Rafael Domenech, juzgaron la instalación de fotografías y modelos en yeso de las obras de esta Catedral nueva en la Exposición de Arquitectura de Madrid, por abril de 1911, como algo extraordinario por su arte y su magnificencia. Y la Sociedad Central de Arquitectos, en oficio suscrito por su presidente, Sr. Lampérez, se dirigió con tal motivo al Presidente de la Junta de Obras de la nueva Catedral de Vitoria, felicitándole calurosamente por lo grandioso y acabado del proyecto, el cual, terminado en su ejecución, será, como tan repetidamente hemos dicho, honor de Vitoria, de su diócesis y de España entera.

BASÍLICA DE ARMENTIA

HISTORIA

«En lo más alegre, sano y ópimo de la llanura de Álava»—según Ibáñez en su Vida de San Prudencio—está situada Armentia, aldea del Ayuntamiento de Vitoria, a dos kilómetros de la capital.

La tarde en que, guiados por el Gobernador de la provincia, don Salvador Aragón, visitamos la admirable basílica, pudimos gratamente testimoniar el ambiente de campo y de égloga que D. Federico Baráibar señala en su Epigrafía armentiense.

«El caserío—dice el Sr. Baráibar—disperso en planos distintos, es ventilado y sano, y el paisaje que le sirve de fondo, abierto, amenísimo, con alternativas de tierras de labor, cerrados bosques y todas las incomparables bellezas de la Llanada de Álava.

»A las casas y palacios han sucedido nogales gigantescos; a las calles y plazas, muros de madreselvas y abillurris, y setos de perenne brusco. No hay bullir de gentes como cuando aquello fué refugio de cristianos batidos por los árabes; pero tampoco deprimente silencio; al contrario, las simpáticas voces de los campos suenan por allí libres y señoras, descollando entre todas, dulcísima y perpetua, la de la fuente que brota en Mendibe, y corriendo por el pueblo, se para a veces y forma remansos apacibles.»

¿De dónde viene el nombre de Armentia? Para Hernao, Larramendi y otros convencidos tubalistas, es simplemente variante del de Armenia, e impuesto por el propio Túbal, estirpe obligada de otras poblaciones españolas. Ibáñez dice que Armentegui quiere decir en vascongado «lugar de armenios», y que en las llanuras de Álava estableció Túbal su colonia, cuya capital fué Armentia.

Para el Sr. Baráibar la composición del vocablo Armentia da una etimología razonable. En vascuence arr es piedra y mendi monte; y el artículo ad, sufijado o pospuesto, dieron el término de Armentia, que significa «monte pedregoso o cantera», aludiendo a alguna notable en aquel lugar.

Según el Sr. Carreras Candi, en su Obispado y fueros de Álava, hacia el año 871, aparece ya como Obispo de Álava o de Armentia, puesto que con entrambos nombres figura el prelado Bivere, oriundo de una noble familia leonesa, refugiada en Álava.