«Bivere—escribe el Sr. Carreras Candi—debió ejercer muchos años el episcopado o hubo algún Obispo intermedio del cual nada se sabe hasta ahora.» Después, en la cronología episcopal hasta el siglo XII Armentia es sucesivamente incorporada y desmembrada de la Sede de Calahorra, hasta que D. Rodrigo de Cascante, al firmar en 1181 el Fuero que otorgó a Vitoria D. Sancho, el Sabio, de Navarra, se tituló Armentiensis episcopus.
«Consagrada la basílica bajo la advocación de San Andrés—dice el Sr. Amador de los Ríos,—y mientras Calahorra está en poder del sarraceno, Armentia es respetada desde los últimos días del siglo VIII como una nueva diócesis. Sólo en 1088, muerto el obispo Fortunio II, uno de los sabios Prelados que defienden en Roma el Rito Isidoriano, es agregada por autoridad de Alfonso VI a su antigua matriz, rescatada ya Calahorra del poder árabe.
»Desposeída de la silla episcopal, fué convertida la basílica de Armentia en colegiata, cuyo carácter conservó hasta 1498, en que trasladaron título y autoridad los Reyes Católicos a la parroquia de Santa María de Suso, armados al propósito de una bula pedida a Alejandro VI.
»Así pasó la importancia jerárquica de la basílica de San Andrés de Armentia; trescientos sesenta y tres años ha servido de parroquia, cuatrocientos diez fué colegiata; sobre dos siglos alcanzó la categoría de sede episcopal.»
ESTILO Y DESCRIPCIÓN
¿Ha conservado en tantas vicisitudes la integridad y la pureza de su primitiva construcción? Las investigaciones arqueológicas del señor Amador de los Ríos han realizado en este punto una empresa tan ardua como inmejorable. Gracias a los desvelos del insigne erudito podemos hoy trazar la historia de este glorioso monumento, verdadera joya románica, aun cuando profanada por dos reconstrucciones incalificables e increíbles.
Desde el siglo VIII, en que se construyó, hasta los años de 1776, en que, según la Academia de la Historia, «se mudó enteramente el semblante de la antigua fábrica», en el larguísimo trayecto de diez centurias, la basílica de Armentia ha sido despojada y trastornada de modo bárbaro.