Hay otros epitafios de menor significación e importancia, por los cuales, como por los citados y descifrados anteriormente y por la dispersión arbitraria de los miembros decorativos del pórtico, se confirma, sin duda de ningún género, la primera modificación de la basílica, realizada en el siglo XII.

INTERIOR DE LA BASÍLICA.

Descriptos la fachada y pórtico, penetramos en la basílica por una puerta—colocada tal vez desde la restauración, hecha por el obispo D. Rodrigo de Cascante—en el hastial o muro del lado derecho del crucero, o sea en el extremo izquierdo del pórtico actual. ([Lám. 21.])

Esta puerta se halla exornada con sencillas jambas latinas, que la adintelan; el dovelaje está enriquecido por una gallarda serie de hojas de acanto, perfectamente adheridas a la forma general del arco, que es de medio punto.

La sencillez y belleza de esta decoración; la especial manera de su talla y la naturaleza misma de sus elementos en relación con la forma total de la portada, hicieron sospechar a Amador de los Ríos si esta puerta sería la primitiva de la imafronte.