Lámina 34.
«Y porgue la dicha villa sea mejor poblada, e los moradores de ella valan más é hayan mejor con qué nos servir, tenemos por bien que la dicha villa haya nombre Alegría de Dulanci... é que hayan el fuero de las leyes, según que le habían primero, porque sean mantenidos en paz e en justicia, é que se juzguen todos por él los que moraren, é que los alcaldes dende que libren é judguen los pleitos criminales e civiles por el dicho fuero.»
Además, el propio Alfonso XI les concedió que sus vecinos nombrasen todos los años alcalde y merino del pueblo, y pudiesen tener todos los lunes un mercado franco.
Don Fernando, el Católico, les confirmó estos privilegios en 1480, y años después, en 1501, la reina D.^a Isabel compraba en 600.000 maravedises las fortalezas de Alegría a la casa de Lazcano.
En la guerra con la primera República francesa, por los años de 1795, el ejército francés, vencido en Azcárate, fué perseguido hasta Alegría y obligado a abandonarla.
En la guerra civil de los siete años, el 27 de octubre de 1834, se libró también en la villa un combate sangriento, que ocasionó la célebre derrota de los liberales al mando del brigadier O’Doyle, por los carlistas que mandaba Zumalacárregui. Las bajas liberales fueron más de 1.000 muertos, y las de los carlistas, más de 700.
ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE AYALA.
El monumento más característico y notable de esta villa histórica es, sin duda, la ermita de Nuestra Señora de Ayala, uno de los contados templos románicos que se conservan sin huellas de reconstrucción, ni en su fachada, ni en su pórtico. ([Lám. 34.])