Dando lo que se quiera al desperdicio de cueros que no salen a la esportacion, puede apénas ésta representar cuatro millones de cabezas el ganado, en pié existente en la provincia de Buenos-Aires hoi.

Verdad es que las esportaciones de años anteriores echarian una gran confusion en estos cálculos, dando un millon de cueros esportados en 1848, cerca de tres en 49, cerca de dos i medio millones en 1850, i dos millones seiscientos mil en 1851; lo que haría suponer, puesto que la cifra en promedio de la esportacion en tres años consecutivos pasa de dos i medio millones, que el capital ascendia a siete millones i medio; pero vienen los años 1852 con dos millones escasos; 1853 con un millon i doscientos mil; i 1854 con un millon i doscientos setenta mil. ¿Puede doblar, o bajar de la mitad así el capital productor de una industria de un año a otro, es decir de 1851 a 1852? La guerra, las dilapidaciones bastan a esplicar esto? Entónces el capital perdido estaria representado por la mayor esportacion de cueros, pues que el ganado muerto está representado por los cueros. Paralizacion? Se notaria en los dos años subsiguientes reaccion en la doble esportacion; i sin embargo nada se nota desde 1852 hasta 1854. Creemos pues, que la cifra del ganado actualmente existente en Buenos-Aires no baje de cinco millones, ni exceda de seis. En todo caso, debieran los publicistas de Buenos-Aires estudiar con cuidado estos raros fenómenos que presenta la industria del ganado. ¿Será en efecto, que desde 1848 hasta 51 se haya estado destruyendo el capital, i echando al mercado capital i productos para realizar? Será que el sistema de dilapidacion sistemática, bajo el nombre de auxilio de ganado, hubiese llegado desde 48 a 51 a su apojeo, destruyendo en tres años la mitad de la cria del ganado? Algo puede deducirse de esto por la regularidad aproximativa que presenta la esportacion de las lanas. En 1848 se esportaron 13,405 fardos, 22,329 en 1849, i desde 50 adelante las cifras siguen la proporcion de 17,744; 19,060; 19,201; 22,146; i en 1854 la mitad 9,008; es decir 18 á 19 mil fardos al año[6].

La esportacion de lanas en 1853 ha sido la mayor que se haya hecho en época alguna, ascendiendo a 23,639 fardos. Estos fardos aprensados contienen de quince a veinte arrobas de lana, de ordinario sucia. Si se toma la mayor de estas dos cifras por peso del fardo, la lana exportada en Buenos-Aires ha ascendido en 1853 a cerca de doce millones de libras, de las cuales han de deducirse un millon o dos de libras que se introducen de las provincias. Quedarian pues, diez millones de libras de lana sucia, como el total de las lanas de Buenos-Aires, lo que hace suponer que el ganado que la produce no pasa de cinco millones, pues que segun se demuestra por el censo de los Estados-Unidos, en 1840, cinco millones de ovejas produjeron aproximativamente esa cantidad de libras de lana, en Nueva-York, si bien, para producir la misma cantidad, bastaron en 1850, gracias a los progresos i jeneralizacion de la ciencia del criador de ganados i refina de lanas, ménos de tres millones i medio de ovejas.

Está ademas comprobado que las ovejas de raza sajona dan dos i media libras de lana por vellon en promedio; los merinos tres i media libra, i las ovejas ordinarias cinco libras[7].

Resultaria pues, de la esportacion de lanas en Buenos-Aires, que no hai doce millones de ovejas, como es la creencia comun, segun lo previene en una nota el señor Maezo que ha compilado esos datos, sino cuando mas seis millones, pues la lana no tiene allí otro destino que la esportacion, a ménos que se suponga que la raza está tan dejenerada que no alcance a pesar dos libras de lana el vellon ordinario, miéntras que, segun el censo de los Estados-Unidos el peso medio del vellon, tomada toda la lana producida, es de dos libras i cuarenta i tres centésimos (cerca de media), si bien en 1840, cuando por todas partes era ménos intelijente la cria del ganado, solo alcanzó a una libra ochenta i cuatro centésimos por vellon; diferencias enormes, que se han hecho mas sensibles en los Estados mas adelantados, puesto que en Vermont se ha logrado hacer subir el peso del vellon de dos libras dos centésimos que pesaba en término medio en 1840, a tres libras tres cuartos de mejor calidad de lanas en 1850.

Alguna luz puede dar otro dato que la dilijente laboriosidad del señor Maezo nos subministra. En un cuadro estadístico de veinte juzgados o partidos de campaña del Estado de Buenos-Aires (de cincuenta i dos en que está dividido el Estado), se rejistran solo cerca de dos millones de ovejas, lo que daria en promedio tres millones a los treinta i dos partidos que no han subministrado datos, cifra que corresponde exactamente a la que se deduce del número de libras de lana esportadas. Verdad es que del mismo cuadro resulta que la lana esportada de aquellos veinte partidos no alcanza a un millon de libras; pero, este hecho no muestra sino la inexactitud de los datos, que dan media libra por peso al vellon de lana sucia, lo que aun así, serviria para probar que el número de ovejas no excede, ni alcanza a las cifras indicadas.

Otro hecho que resulta de los precios corrientes de Nueva-York i de Buenos-Aires, es digno de tenerse a la vista, para apreciar los daños que a la industria hacen los medios bárbaros de produccion. La libra de lana se vendia en setiembre de 1854 en Nueva-York a veinte i cinco centavos la calidad inferior i a treinta i uno las superiores, miéntras que en Buenos-Aires solo valia de veinte a veinte i cinco reales la arroba, la inferior treinta, i treinta i cinco la superior; existiendo una diferencia de valor del doble entre una i otra produccion, en un período mismo en ámbos mercados.

Con estos datos pasaremos a apreciar i comparar los productos rurales de Buenos-Aires con los de Nueva-York.

Estimacion i comparacion de los valores i productos de la industria rural de los Estados de Nueva-York i de Buenos-Aires.