No se pierda de vista otro hecho mui importante. Treinta años de inmigracion aunque limitada, han dejado columbrar qué pueblos son los que contribuyen a la poblacion de nuestro territorio con mayor número de habitantes. Son los del medio dia de Europa, son las clases trabajadoras, que de ordinario traen brazos robustos, hábitos de economía i sobriedad, pero limitada instruccion. No sucede así en el Norte de la América, a donde acuden los habitantes del Norte de Europa, llevando de la Alemania sobre todo i de Inglaterra, tradiciones de industria, instruccion i ciencia, lo que no estorba que el estado de Nueva-York, punto de desembarco de la inmigracion, mantenga escuelas nocturnas para enseñar el ingles i dar educacion a los que no la traen de entre los estranjeros que llegan a sus playas. Tienen ademas los Estados-Unidos por herencia un idioma, el primero en las ciencias de educacion i el rival del frances en filosofía, literatura i actividad intelectual. Tienen ademas la enerjía de su propia raza, la cultura de sus habitantes, lo arraigado de sus instituciones propias, la facilidad de difundirlas, lo que hace que los nuevos arribantes se pleguen i amolden luego al espíritu, hábitos e ideas del pueblo que los acoje i confunde en su propio ser. Todos los idiomas, el aleman mismo, ceden a la atraccion i predominio que el ingles ejerce sobre todo lo que toca. ¿Tenemos nosotros en nuestro idioma, en nuestras instituciones esta fuerza central, esta atraccion dominante? No: Nosotros necesitamos fundar la nacionalidad futura de esos elementos heterojéneos, dando a la lengua todos los medios que le faltan de preponderar, de perpetuarse, de llenar todas las necesidades intelijentes de la sociedad. Los Estados Unidos, pues que hemos de tomar los ejemplos en naciones de oríjen colonial, eran cerca de cuatro millones de habitantes al declararse independientes, con un espíritu nacional profundamente arraigado, instituciones fundadas en una práctica secular, i hábitos, civilizacion e ideas que tienen hasta hoi en los Estados de la Nueva-Inglaterra un foco que conservándolas vivas, las difunden, por todo el resto de la Union. La inmigracion durante los primeros treinta años no pasó de 234,000 individuos, lo que da siete mil ochocientos inmigrantes por año, número insignificante, comparado con la masa de la fuerte i vigorosa poblacion nacional que ya ascendia a doce millones de individuos.

No sucede lo mismo entre nosotros. Las investigaciones laboriosas del señor Maezo lo han llevado a comprobar que de muchos años atras llegan a Buenos-Aires seis mil inmigrantes por año, i las cifras de estranjeros residentes que presenta lo comprueban. Segun él hai en Buenos-Aires hoi veinte i dos mil ingleses, veinte i seis mil franceses, veinte mil españoles, quince mil italianos i el resto hasta cien mil de oríjen diverso. Esta masa de arribantes que debe aumentar cada dia mas, sufocará bien luego la poblacion indíjena, sin imprimirle carácter ninguno, porque no puede tenerlo esta mezcla etereojénea i aun sin impregnarse del nuestro, no solo por la poca influencia que ejerceria nuestro pequeño número, sino porque ningun rasgo apetecible tenemos de carácter nacional, ni en moral, ni en instituciones, ni en prácticas gubernativas, ni en tradiciones, ni en costumbres, si no son las de la barbárie. Los inmigrantes del medio dia de Europa nos traen poco en costumbres i aun en civilizacion que adelante la nuestra, i solo por una fuerte educacion pública comun podrá impedirse que los hijos de vascos, italianos i españoles desciendan de los hábitos industriales de sus padres a los de incuria i barbárie de nuestras masas, ya que en falta de instruccion corren parejas. ¿Qué estado, qué nacion va a formarse de elementos tan diversos, sin una base a que se adhieran, sin un carácter nacional predominante que les imprima a todos su sello, sin tradiciones comunes, i aun con idiomas diversos que en el país mismo se conservan i perpetuan? Todavía en California que ha pasado en seis años por ese revolverse de elementos reunidos por el acaso de todas las partes del globo, si bien la falta de la familia hacia mas estraña la confusion, hubo siempre un jérmen del espíritu nacional, i predominó luego el jenio norte-americano, saliendo de aquel caos el Estado de California hecho en idioma, instituciones, usos, costumbres i leyes a imájen i semejanza de la Union, acaso mas civilizado, acaso ménos moralizado. Que se juzgue por estos hechos de la magnitud de la tarea que la educacion debe emprender. Si Dios nos ha dado una tierra a medio hacer, la inmigracion nos dará una sociedad por formar que ha de reposar solo en la fuerza de la lei para vivir i desenvolverse, sin el auxilio de hábitos i tradiciones que suplen su fuerza, o contienen las pasiones i las ideas en ciertos límites.

Solo haciendo marchar de frente i en combinacion estos diversos elementos, es que la educacion puede difundirse entre nosotros, producir resultados inmediatos, interesar en su propagacion a las muchedumbres ignorantes, mejorándolas, i a las muchedumbres propietarias, que verán aumentada, asegurada i beneficiada esa propiedad, a la que sacrifican hasta su propia tranquilidad, dejando a sus hijos, con esa propiedad misma, entregados a los azares de un porvenir que de manera alguna se les presenta como seguro, desde que en el fondo de los hechos actuales se divisan ya las causas de perturbacion que nosotros mismos les legamos.

Con las esplicaciones que preceden, someto al exámen i aceptacion del pueblo de Buenos-Aires, la base de una lei para proveer a la educacion comun de sus hijos, que lléne todas las condiciones requisitas para su objeto. Sin una base cierta, se pueden mejorar las escuelas existentes, crear algunas nuevas, pero no fundar la institucion salvadora que concluye por suprimir las plebes ignorantes, improductoras e inmorales, cuyo número pudiera borrarse del de los seres humanos, etc. Es inútil presentar proyectos de lei, sin estar seguros de que serán aceptados. El Estado de Nueva-York en 1851, al cambiar la base de la renta de las escuelas, no obstante estar sancionada la nueva lei por la Lejislatura, la sometió a votacion popular en las elecciones. Una gran mayoría la aceptó; pero al ponerla en práctica fué rechazada. Revisada de nuevo, fué segunda vez sometida a la sancion de la voluntad de los ciudadanos, i entónces fué aceptada por una debil mayoría. Sometido en 1849 a la Cámara de Diputados en Chile un proyecto de educacion primaria, la Cámara compuesta de lo mas distinguido de la juventud de Chile rechazó la base de la renta, que debia sostener las escuelas, que estribaba en que cada uno contribuyese directamente i en proporcion de lo que posee, a la educacion de todos. Sometido de nuevo el mismo proyecto a la Cámara de Senadores en 1852, compuesta de los propietarios mas acaudalados, fué rechazada igualmente en el mismo acápite; i aun no hai lei de instruccion pública en Chile. El hombre de estado mas influente de Chile, el Presidente de la República, no encontró sostenedores para hacer pasar una lei sobre instruccion pública en el seno de las Cámaras compuestas por los hombres, que por discusiones políticas habian votado millones i hecho derramar la sangre de los suyos i de los contrarios en las reyertas políticas.

Sobre este punto ya no hai cuestion en Buenos-Aires. Las parroquias se han reunido espontáneamente para votar por suscripcion los fondos necesarios para el sosten de sus escuelas. San-Nicolas ha imitado su ejemplo, i algunos departamentos de campaña mandado construir cómodos edificios. La historia política de la República Arjentina, i el fresco recuerdo de lo pasado, han aleccionado a la opinion sobre la necesidad de educar a las muchedumbres improductoras, mejor que lo que se ha podido en Chile, en quince años de esposicion de principios. Chile gobernado por la clase propietaria i educada en colejios no ha tenido ocasion de ver la barbárie en el poder mostrándose a sus anchas.

Que la opinion pública en Buenos-Aires se uniforme pues a este respecto, ántes de esponerse a decisiones lejislativas que pueden ser inspiradas por preocupaciones de clase i de educacion universitaria, los verdaderos obstáculos en todas partes para la jeneralizacion de los conocimientos, única base del órden, de la riqueza i de la civilizacion.

La Comision de Hacendados puede espresar oficialmente su voto.

La Comision para dictaminar sobre la lei de tierras puede aconsejar se retengan las cincuenta cuadras pedidas, ántes de dar títulos de propiedad a los poseedores que carecen de ellos; i como en las tierras enfiteúticas los poseedores no tienen el dominio de la tierra, para hacer pasar la lei no habria que discutir sino con los setecientos poseedores con títulos.

La prensa debe consagrarse a ilustrar estas cuestiones, i formar la opinion, en vista de las ventajas i desventajas del sistema, i los políticos adoptar por blanco de sus esfuerzos la adopcion o el rechazo de ideas que ofrecen asegurar el bien público, i el adelanto del país. Las elecciones deben tener en vista llevar a la Asamblea, sostenedores en uno de ámbos sentidos, para convertir en lei la opinion que predomine. Este es el medio de dar vida i animacion a las cuestiones electorales, i creando la opinion pública sobre puntos determinados, darla representantes directos en el gobierno.

Admitida la base, el proyecto de lei es obra de ciencia profesional, de estudio de las lejislaciones existentes, de esperiencia de sus resultados, de aplicacion a nuestras necesidades. Para la discusion de sus artículos, las Cámaras lejislativas son competentes. Para la adopcion de la base propuesta, no lo serán miéntras no sean espresion de la voluntad de los ciudadanos, a este respecto manifestada. El público poco podrá decir con acierto sobre el efecto práctico de tal o cual artículo de una lei; pero en cuanto a las tierras pedidas, los que las poseen u ocupan pueden formar opinion sobre la conveniencia pública o privada de cederlas o guardarlas.