(Se levanta resuelta.)
¿Qué me detengo pues?... corro al tranquilo,
corro al sagrado asilo...
(Va hácia el convento y se detiene.)
Mas ¿cómo á tales horas?... ¡Ah!... no puedo
ya dilatarlo más, hiélame el miedo
de encontrarme aquí sola. En esa aldea
hay quien mi historia sabe.
En lo posible cabe
que descubierta con la aurora sea.